*Inspirado en la obra de David Lynch*
Alicia maneja por la carretera. Entre las ramas de los árboles aledaños hay un montón de búhos escondidos mirando hacia su auto. Cambia la radio. “Alicia va en el coche carolin”. Mira adelante. Una luz potente le cega la vista…
-Alicia, despierta, te quedaste dormida- dice una voz de helio
-…
-Alicia!
-Qué, ¿que pasa?
Mira al lado abriendo lentamente sus ojos y ve un extraño enano que va conduciendo su auto. Tiene el pelo engominado hacia atrás, ojos pequeños, nariz aplanada y un elegante traje negro de dos piezas.
-¿Quien eres?- grita asustada
-Eso no importa, tengo algo que decirte
El auto avanza por la carretera. Es de noche. El enano saca una mano del volante y la estira hacia la radio. Alicia lo mira aterrada. La prende.
“Alicia va en el coche carolín, Alicia va en el coche carolín, a ver a su papá carolín cacao leo lao, a ver a su papá carolín cacao leo lao”
El auto queda en completo silencio. Un extraño escalofrío recorre todo su cuerpo. El enano gira su cabeza hacia ella y la mira fijamente a los ojos.
-Los búhos no mirarían si el auto no se avecina a gran velocidad.
El enano gira la cabeza. Mira adelante y ve la carretera consumirse. Alicia lo queda mirando desconcertada. El enano comienza a desvanecerse poco a poco, borrándose hasta desaparecer…
Alicia despierta y ve su pieza intacta. Sabe que tiene que descansar porque le espera un largo día mañana, su papá esta de cumpleaños y vive lejos de la ciudad. Mira la hora. 2:33 AM. Se levanta de su cama, va al baño, se mira al espejo. Toma un sorbo de agua. Va al living.
Prende la luz.
La luminosidad la tranquiliza. Se sienta en un sofá y decide prender la radio para olvidarse de la pesadilla.
“Con peine de cristal carolin cacao leo laoCon peine de cristal carolin cacao leo lao”
Repentinamente se apaga la luz del living.
Mira alrededor en estado de alerta y siente que una extraña fuerza rodea su departamento. Sus manos le tiemblan. Respira agitada. Se levanta del sofá de un saltó. Corre a la puerta. Sale del departamento. Toma el ascensor. Marca el piso 1. Se mira al espejo, sus ojos están rojos y sus mejillas inundadas de lágrimas. El ascensor para en el piso dos. Se abre la puerta
- Son las 2:33 de la mañana- Dice el enano
Alicia grita con toda su fuerza. Se quiebran los vidrios del ascensor emitiendo un crujiente sonido que se transforma en una canción…
“Alicia cayó enferma, carolín, Alicia cayó enferma, carolínQuizá se sanará, carolín cacao leo lao, Quizá se sanará, carolín cacao leo lao”
Se cierran las puertas. El ascensor baja. primer piso. Las puertas se abren…
Abre los ojos y ve su pieza intacta, trata de moverse pero no puede, grita sin sonido. La puerta de su pieza se abre. Entra su papá con un ramo de flores. Lo deja encima de la cama y se pone a llorar.
Despierta. Abre sus ojos y ve una maquina blanca al lado suyo que toma sus pulsaciones. Entra un doctor a la pieza.
-Alicia, tuviste un accidente…
Cierra los ojos dopada por la potencia de los sedantes.
-Alicia, tomando no lo vas a olvidar.
- Déjame tranquila, yo sé lo que hago
Se para. Camina tambaleándose al baño. Siente nauseas y vomita encima del lavamanos. Salé y se encuentra con una amiga de ella que está bastante preocupada.
-Vamos hueona, te llevo a la casa…
-No, No, yo puedo manejar sola. Déjame tranquila- dice con la lengua trabada
-Alicia, hueona, escúchame, hazme caso, te vay a sacar la cresta si manejái en ese estado para tu casa. Ya, pásame las llaves
-No, no, no te las voy a pasar nicagando. Ya hueona, me voy, no me weí más!- le saca los brazos de los suyos y camina a la puerta.
-Alicia, hueona, por favor, llámame cuando lleguí… Cuídate hueona.
Cierra la puerta. Camina al estacionamiento moviéndose de un lado a otro, como si estuviera a punto de perder el equilibrio. Se sube al auto. Saca su celular de la cartera. Llama a su ex.
-Alo Pablo hueón. Te puedo pasar a ver un rato, tengo ganas de verte y hacer cosit…
- Alicia, estoy durmiendo. Mañana tengo trabajo y por favor no la sigai cagando. Piensa que también existe el resto. No todo gira en torno tuyo.
- Ayyy pero hueón, que erí coloriento, si estoy bien, solamente quiero pasarte a ver un ratito
-Estas borracha Alicia, por favor dime que no vas a manejar.
-Un poquito no mas
-Alicia por favor, cuídate y no te vayai manejando sola para la casa, por favor!
- Sabí que mas hueón, yo se me cuidar sola ¿Escuchaste? y si ya no me querí ver y estay con otra, ándate a la mierda. Chao.
Cuelga y parte. Mira la hora, 2 AM. Se desplaza por la ciudad, buscando llegar al fin de la noche. Agarra su botella de vodka y le da un largo sorbo en un semáforo en rojo. Hace innumerables llamadas pero nadie se encuentra ahí para ella. Decide ir a la casa de su papá. Sabe que el, es el único que la escucha. Toma la carretera. 120. 140 y sigue acelerando. Mira la hora y ve nubladamente las 2:33 AM. Cambia la radio “Alicia va en el coche carolin”. Mira adelante. Una luz potente le cega la vista. Trata de frenar y controlar el auto, reduce la velocidad a 60. Choca. Por la ventana del otro auto sale disparado un enano que choca contra su parabrisas, dejándolo todo manchado de sangre.
Alicia abre los ojos y ve su pieza del hospital. Mira al lado y ve a su amiga, su papá y su ex llorando enfrente de ella.
-¿donde estoy, que pasó?
Al paso de los días Alicia es dada de alta y sale del hospital junto a su papá que la lleva en una especie de coche como cuando era guagüita.
Alimento
lunes, 6 de junio de 2011
jueves, 24 de febrero de 2011
El viajero
Este cuento va dedicado a todas las personas que buscan o les llega algo especial en sus viajes
Algunas personas se dedican a viajar...
Unos prefieren estar en un lugar establecido, gastarse el dinero planeado y después volver, mientras otros prefieren salir de sus casas sin saber lo que les vaya a deparar el destino. Algunos parten buscando algo y otros buscando parten. Algunos de ellos son viajeros escritores, otros escritores viajeros. Sin embargo, los expertos en semántica y pragmática, bien saben que esos quiasmos definidos anteriormente, no son lo mismo ni tienen el mismo significado como piensa la mayoría de la gente, debido a que cuando el orden de una frase se invierte y cambia su sentido, el mensaje cambia. Al igual que los sinónimos que, como el protagonista de esta historia solía pensar “casa y hogar significaban lo mismo”, ignorando, la enorme diferencia que existe entre cada uno de ellos. Algunas historias tienen el desarrollo de su desenlace en el lugar menos esperado… La historia parte así
Caminó a pasos cansinos. Cargando su pesada mochila al hombro junto a numerosos días de amargos despertares. Se paró al borde de la carretera y levantó el dedo gordo señalando el camino.
El sol lentamente se fue escondiendo entremedio de las enormes montañas de la sierra, proyectando suaves colores iridiscentes sobre el valle
Pasó el tiempo… las horas, el cielo se fue oscureciendo hasta que cayó la noche. Los autos se desplazaban fugaces enfrente de el, cómo pequeños puntos luminosos que pasaban a gran velocidad hasta desaparecer, dejándolo todo oscuro. Por un momento decidió en desertar, pero las ansiosas ganas que tenía por llegar al lugar lo hicieron seguir probando suerte. Durante un largo rato, al paso de algunas horas, en el fondo de la oscuridad de la noche, vio que se iba acercando un auto, disminuyendo paulatinamente su velocidad. Cuando se acercó, la luz lo encandiló, sumiéndolo en la ceguera por breves segundos. El auto fue frenando hasta quedar unos siete metros delante de él. Paró. El conductor miró por el espejo retrovisor y vio a un sobreexcitado joven corriendo hacia él. Bajó la ventana con el motor encendido.
-Hola, ¿Para donde vas?
-Voy hacia dos pueblos más allá. Está a unos 100 km me parece.
El conductor lo miró inquisitivamente por un par de segundos y luego agregó
-Está bien, súbete, te puedo llevar mas alla.
El joven, contentísimo, dejó su equipaje en el asiento trasero y con gran energía-que se recarga como pila recargable cuando vuelven las esperanzas- se sentó en el asiento del copiloto.
Sacó el neutro. Colocó primera mirando hacia atrás por si venía algo y partieron.
-¿Hace cuanto tiempo estas viajando?
- Llevo como un mes lejos de mi hogar y este lugar al que voy, es lo que me tiene mas motivado llegar…
El conductor lo quedó mirando, dibujando en el rostro el esbozo a una pregunta que prefirió guardar
-¿Y que haces?
-Estudio literatura, estoy en segundo año y estoy escribiendo una novela mientras hago este viaje. Llevo un par de páginas escritas, pero hace tiempo que no escribo nada. Tú sabes, el típico periodo de crisis del escritor. El bloqueo.
El joven miró hacia delante y observó la carretera como una prolongada pista infinita.
- ¿Eres un escritor viajero o un viajero escritor?- preguntaba con voz profunda el conductor
- Ehhhhh, no sé, para mi es lo mismo
Silencio, el conductor esperó a que agregara otra frase pero el joven se quedó callado.
La inmensidad de la noche se reflejaba solemne desde la ventana. El cielo estaba repleto de estrellas. Los cuerpos celestes iluminaban la ruta. El joven se puso a pensar en una frase que escuchó en uno de los lugares que había visitado, “Como es arriba, es abajo” El cielo y las estrellas no son solo un adorno de trillones de kilómetros de distancia…
Para romper el silencio el conductor agregó
-¿Y tiene algún propósito este viaje o solo saliste a divertirte y pasarlo bien?
El joven miró hacia delante, pensando en la pregunta
- Si, o sea es raro, por que al salir de mi hogar- Esa palabra afligía al conductor- Salí en busca de aventuras, como que salí- dijo rascándose la pera, pensando en la frase que pudiera explicar perfectamente lo que sentía- como que salí, buscando algo, partí buscando y lo que en un momento pensaba que iba a ser conocer distintos lugares, a gente buena onda y fiestas y todo eso, se fue poco a poco transformando en algo distinto que no se bien como explicar…
Frustrado al concebir que no explicó bien lo que sentía. Agregó
- Estas vacaciones han sido distintas. Antes solía curarme todas las noches con mis amigos y el plan era salir en busca de mujeres y todo eso. ¿Me entiendes?. Era salir a buscar minas que les gustara el hueveo, que buscaran placer, satisfacerse, pasarlo bien. Ahora, como que de alguna u otra forma eso no se ha dado y me siento distinto. Sé que algo cambió pero no se bien como explicarlo…
- Si, te entiendo... Estas cambiando. Ese tu de antes ya no tiene los mismos intereses. Igual tienes que saber que hay distintos tipos de viajes y que ninguno es mejor que el otro, solo depende de lo que estés buscando
- Claro, si sé. Igual me parece extraño por que todo esto se fue dando sólo, sin yo buscarlo ni nada, como que la vida de un momento a otro, me quisiese cambiar, sin yo tener la voluntad para ir decidiendo por mi mismo.
- Hay muchas cosas que se nos escapan de las manos- dijo seriamente el conductor, como si estuviera diciendo algo importante.
- ¿Que? ¿Qué cosa?... ahhh si, es cierto y bastante extraño. O sea es extraño por que antes de este viaje encontraba que eso era completamente imposible y que todo dependía del ser humano y que toda creencia en algo superior a nosotros era algo ridículo e infantil… Ahora es distinto, completamente distinto-hizo una pausa de una par de segundos y dijo- Como que siento que estoy un paso adelantado en el tiempo, como que estoy viviendo en el futuro sin estar ahí espacialmente, me entiendes, haber es complicado de explicar- dijo confuso- es como cuando estas en un lugar, estas sentado enfrente de tu copete y estas tomando y sientes que te baja por la garganta, sientes ese espesor caliente que te va quemando y miras a tus amigos y los ves ahí sentados, pero ni ellos, ni tu están en el lugar. Uno piensa que va a hacer después, al igual que ellos y no es solo en esa ocasión, si no que lo terrible creo, no sé, es que esta situación se va repitiendo continuamente lo que me lleva a concluir que vivimos a un paso adelantado del tiempo por lo cual no somos muchas veces conciente de lo que ocurre a nuestro alrededor, entonces derepente pienso y pienso y me doy miles de vueltas en la cabeza y digo como mierda se puede encontrar ese algo, ese algo que uno esta buscando si es que todo lo que sucede alrededor, en un momento, no es absorbido o concientizado como que ocurre después o algo así, ¿me entiendes?
El conductor, manteniendo el auto en línea recta, se quedó observando al joven, algo le suscitaba su presencia. Trato de acordarse… vagó un rato por recuerdos inocuos hasta que poco a poco se le fue aclarando la imagen en su memoria.
-¿Sabes que?, tu me acuerdas a alguien. A un amigo, el eterno buscador, que se paseaba de lugar en lugar y cuando llegaba a uno ya pensaba en que haría después. Era como si estuviera viviendo el futuro en el presente no aprovechando todo lo maravilloso que le entregaba el momento. Y el, cómo tu, también andaba en una búsqueda, sin embargo, tarde se dio cuenta, que estaba buscando en el lugar equivocado….
Las palabras del conductor resonaron fuertemente en el interior del joven, removiendo con un extraño escalofrío todo su ser.
Los dos se quedaron callados por un rato, mirando hacia el parabrisas y la pista que se consumía
- ¿Y como vas con tu novela, de que se trata?
-Es una especie de autobiografía, trata sobre mi experiencia viajando, las cosas que he ido aprendiendo y todo eso. Igual tengo varias páginas anotadas pero solo en forma de borrador, voy recorriendo lugares y voy anotando, tratando de concientizar lo que va sucediendo en el momento… Igual de a poco se fue como armando y al principio fue fluyendo bastante pero ahora, como te conté anteriormente, estoy bloqueado, no se que escribir, no se como continuar, no sé como ir desarrollando la historia ni de que se va a tratar- después agregó-La novela que quiero hacer es una especie de autobiografía, como uno de mis libros preferidos que es del mismo estilo y toca un tema super interesante: El tiempo-su voz sonó a misticidad-. De hecho, muchas veces que se habla de ese tema, aparece escrita la palabra, tiempo, en mayúsculas, denotando una superioridad semántica y ortográfica frente a las demás letras que aparecen en minúscula.
- Claro, claro. Existen diferencias abismales entre dos cosas que parecen ser lo mismo.
El sol fue saliendo detrás del monte. Estaba amaneciendo
Silencio
- Es como los propósitos de un viaje dichos en un orden y luego invirtiéndolos… ¿Sabes lo que es un Quiasmo?
-Si, pero no muy bien…
-Es eso que te acabo de decir, es una figura de dicción que presenta en ordenes inversos los miembros de dos secuencias. Yo creo que dentro de ellos se pueden encontrar un montón de entidades esenciales para la vida.
El joven, sorprendido, no podía creer lo que estaba escuchando. Las coincidencias si se le pueden llamar de esa forma o causalidades -como alguien me lo dijo una vez-debido a la afinidad que ambos tenían sobre la búsqueda, cada vez lo sorprendían más
- Y no solo están los quiasmos que muchas veces pasan desapercibidos por la gran mayoría de la gente, si no que también están los sinónimos, que del mismo modo, la gran mayoría cree que significan lo mismo, siendo que en su definición, la sutileza de una palabra distinta puede cambiar todo su significado- el joven prestaba completa atención a cada palabra que recitaba el conductor como si estuviera recibiendo un mensaje iluminado.
Un letrero de destinos distintos se presentaba ominoso en la lejanía de la carretera. A medida que el auto avanzaba cada vez se veía mas cerca.
- Por ejemplo- agregó el conductor no es lo mismo partir buscando que buscar partiendo como tampoco es lo mismo- fue frenando, corriéndose de la pista, estacionándose lentamente en un rincón de la carretera- la diferencia entre casa y hogar…
Un gran silencio escalofriante recorrió toda la cabina del auto. El joven sintió una extraña sensación revolver todo su cuerpo
- Hasta aquí te puedo dejar, el resto del camino lo tendrás que ir haciendo tu solo. Apuntó al letrero que estaba a un par de metros enfrente del auto y le dijo- yo sigo hacia ese destino- le mostró la bifurcación de la pista, luego lo miró profundamente a los ojos y le deseó un buen viaje.
El joven se bajó del auto, sacó su mochila de atrás y antes que el auto partiera, el conductor le dijo
-Eso que tú buscas está en el lugar que menos conoces, mucho más cerca de lo que crees- Puso la mano en el pasa cambios y agregó- El tiempo no es tan importante, la base esta en el espacio, el lugar- colocó su pie sobre el acelerador y partió, expeliendo una diáfana nube de humo que fue menguando hasta desvanecerse.
Se quedó estático viendo como el auto se alejaba y tomaba un rumbo distinto, desapareciendo de su vista, colándose entremedio de las nubes que proyectaban los primeros rayos del sol, que iluminaban la figura del auto como con luces divinas. Hasta ese entonces, ese había sido el único amanecer que había disfrutado a lo largo de su viaje. Se quedó pensando por un largo rato y su memoria lentamente fue ubicándose en el quiasmo y el sinónimo que le había comentado el enigmático conductor. Para que no se le olvidase, sacó rápidamente un cuaderno de su mochila y anotó como hace tanto tiempo no lo hacía.
“No es lo mismo, partir buscando que buscar partiendo= Quiasmo. Tampoco es lo mismo casa y hogar= sinónimo”
El joven, miró hacia los confines del valle resplandeciente. Algo le sugerían esos evanescentes rayos del amanecer. Una especie de despertar, de luz y claridad después de la inconciencia de la noche.
Un día después, llegó al pueblo, al lugar que tanto anhelaba desde un principio. Desde que partió su viaje tenia planeado llegar hasta allá… Sin saber por que, había algo en ese lugar en especial que atraía toda su atención. Cuando llegó, el primer día, se sintió bastante contento, esa era su meta, todo el viaje para el, armaba su sentido ahí. Pasaron los segundos, los minutos, las horas, los días y poco a poco se fue dando cuenta que ese lugar no era lo que esperaba…
Por la tarde fue a la arbolada plaza del centro y se sentó en una de las bancas a contemplar la vida. Su mente se fue manifestando…vinieron a su memoria los recuerdos... La mente, fue corriendo, mostrando imagen tras imagen. Volvió a la realidad, la plaza estaba intacta, el kiosco de enfrente era atendido por el mismo vendedor. Una niña de unos 10 años de edad, saboreaba gustosa su helado de barquillo. Le dio hambre, pensó en pararse e ir a comprar algo, pero no tenía plata. Pensó en pedir plata. Pero se imaginó a el, como un por diosero, un vagabundo, persuadiendo a la demás gente y se rehúso. Un grupo de jóvenes, pasó por delante de el, caminando apresuradamente, caminando, hacia un lugar, con rapidez, se veían afligidos por llegar . Pensó por que tanta prisa, por que andan tan apurados. Su mente sola fue corriendo descifrando poco a poco todos los pensamientos que le surgían en el momento. Se fue agitando, como una lavadora, girando y girando como fuerza centrifuga de adentro hacia fuera, invirtió el orden, de afuera para adentro. Recordó la inquietante conversación que tuvo con el enigmático conductor, trató de recordar con precisión que fue exactamente lo que le había dicho, se sentía como si estuviera resolviendo algo esencial. Veía su barba corta, su mentón, su nariz de loro, su boca estirada, distendida, sus ojos profundos de grandes portales a otra dimensión, a una dimensión paralela, distinta a la de su realidad y la calma con la que le hablaba su voz, como si le hablara desde dentro. Fue imaginándose el hombre y poco a poco se ambientó en la cabina, recordó lo brillante que se veían las estrellas y el silencio en que quedaba el auto cuando ninguno tenía nada que decir. Recordó la mirada de él, profunda, diciéndole el tiempo no existe. "Pero ¿como no existe el tiempo?, si todo lo que hacemos, o como avanzamos es cosa del tiempo". Estaba confundido, se iba complicando cada vez más el puzzle. Fue pensando en el tiempo, movió su mano hacia arriba, luego hacia abajo, quien asegura que la realidad esta dotada de espacio y tiempo, pensó. “El conductor me dijo que el tiempo no existe y algo me dice que me estaba diciendo completamente la verdad" Las cosas se movían, el también se movía, el tiempo no existe se dijo, pensó en que pasaría si se abolieran las posibilidades de la presencia del tiempo, viviríamos en lo infinito se dijo. Pensó en los números positivos y negativos, aquella dilucidación se le vino una tarde que pensó sobre el tiempo. Fue indagando en los números positivos y negativos. Se dijo asi mismo "Si existen los números positivos quiere decir que estamos en avance, que los cuerpos se mueven, pero calma, se dijo, existen los números negativos que hacen que las cosas retrocedan, entonces si existe el infinito positivo...". Su mente fue proyectando rayos eléctricos, provocando sinapsis cada vez mas poderosas, " También existe el infinito negativo". Sintió una sensación iluminadora y concluyó que el tiempo es sólo un cronometro. Miró hacia el frente y vió a todas las personas de la plaza. Unos conversaban expresivamente sobre algo, otras más románticas, se tomaban de la mano, mirándose a los ojos, prometiéndose amor eterno. Amor eterno se dijo. Sacó su cuaderno de la mochila y anotó, en una pagina, "amor eterno, no hay tiempo, el amor supera el tiempo…."
Llegó a esa conclusión y sintió que todo se le iba aclarando, todo ese torbellino, esa vorágine de pensamientos poco a poco se fue alineando como la conexion de las estrellas. Como cuando ocurre en las obras literarias el preciado momento de la anagnórisis. El tiempo no existe, concluyó, “Es solo un cronometro, el amor es eterno, busco amor, el tiempo no resuelve mis problemas”. Se rascó la cabeza como cuando uno trata de salirse de su mente y conectarse con el espacio y fue viendo poco a poco todo mas claro, antes que decidiera pararse, se acordó que paginas mas atrás había anotado algo, retrocedió las paginas y vio escrito en letras desordenadas
“No es lo mismo partir buscando que buscar partiendo= Quiasmo. Tampoco es lo mismo casa y hogar= sinónimo”
La gente en la plaza, los helados, las muecas, las risas amigables, burlescas, irónicas. Las nubes en lo alto del cielo, moviéndose, formando figuras: trompos, lavadoras, licuadoras, la cara de un bebe. De pronto, lentamente cuando iba mirando las figuras de las nubes vio como la cara del bebe fue mutando, alargándose en un lado, luego en el otro, en el otro y en el otro, deshaciendo el circulo convirtiéndolo en un rectángulo. Observó atento. Parsimoniosamente, otro rectángulo dentro del rectangulo iba tomando forma. Una puerta, con manilla redonda, una ventana, una pared, luego otra y otra y otra, un tejado difuso. Su cara, impresionada bajo las nubes, completó la figura: Una casa. Miró al cuaderno
“No es lo mismo partir buscando que buscar partiendo= Quiasmo. Tampoco es lo mismo casa y hogar= sinónimo”
Mareado, luego de haber estado tanto rato pensado. Se paró de la banca y caminó hacia la esquina. Miraba a los alrededores, los autos, las motos, los semáforos, la gente caminando de arriba abajo, todo lo veía revolviéndose. Le vinieron nauseas se sintió aturdido. Respiro aire, trató de calmarse, poco a poco fue recobrándose.
Caminó hacia un local de comida natural. No lo podía creer, en la fila de espera, en las inusales cotidianidades de la vida, estaba el hombre. El enigmático conductor. impactado, se acercó hacia el, le tocó el hombro.
-¿Hola, como estas?- le dijo acelerado
La fila fue avanzando
-Hola. Muy bien y tu. Veo que el destino nos ha vuelto a juntar
El hombre estaba a solo dos puestos de ser atendido
- El destino, si el destino, es impresionante la vida- decía rápidamente, atropellando las palabras- ahora, hace un rato- subió el tono de la voz- estaba en la plaza y tenía hambre y me senté en la banca y me puse a observar la vida, pero mas que mirar hacia fuera, pensé y pensé y de apoco, lentamente- subía y bajaba el tono de su voz- su imagen, si tu imagen, se me vino a la memoria y fui recordando lentamente esa profunda conversación que tuvimos, cuando me llevó, hace un par de días atrás, no recuerdo cuantos, pero creo que no importa, si no importa y me acuerdo que yo le hablaba sobre el tiempo, como que salió ese tema a flote y usted me dijo que no era lo mas importante y fui pensando en eso, me dí vueltas y vueltas pensando y logré llegar a la conclusión que el tiempo no existe… El tiempo no existe. Después de haber llegado a esa reflexión, fui mirando hacia el cielo y miré las nubes, vi distintas figuras y después vi una casa- dijo enfáticamente mirándolo a los ojos- La vida, la vida es muy loca, cada vez me sorprende más…
El tipo se quedó para adentro, sorprendido de las causalidades de la vida. Se alegró de que ésta le fuera indicando sola el camino.
- Viste, hay muchas cosas que se nos escapan de las manos- hizo una pausa, lo miró profundamente a los ojos y le dijo- ¿Y encontraste lo que buscabas?
-No, no sé, me parece que no, creía que este lugar era el que buscaba, al que mas quería llegar pero- se rascaba la nuca, revolviendose el pelo- resulto ser casi igual a todos los lugares. Partí hace un mes, pasé por un montón de lugares, encaminándome para acá y al llegar aquí me di cuenta que era lo mismo que los demas lugares. Y que talvez, lo que busque nunca lo encuentre.
- Sigues buscando en el lugar equivocado
La fila fue avanzando y al comprender el hombre que la comida podía esperar, se salió de la fila y le dijo al joven.
-La vida, contiene mucho más que meras casualidades. Yo les llamo causalidades, las cosas pasan por algo y constantemente nos suceden cosas. Hay algunos que están más despiertos para recibirlas mientras otros siguen dormidos. Hoy, la vida te fue acercando a la respuesta que tanto buscas, me lo acabas de contar...
- ¿Qué?, ¿que cosa?- dijo el joven, sorprendido y nervioso
- La casa, la figura que viste en las nubes… o tal vez el hogar, depende como tu quieras llamarlo. Claro que como te dije anteriormente, cada una tiene un sentido distinto, lo que define a cada una de ella es lo que se encuentre en su interior, no en su fachada. Hasta ahí no mas puedo llegar, no puedo seguir ayudándote en la búsqueda de tu camino, el cielo me lo impide.
Se acercó al joven, le dio un cariñoso abrazo, se acercó a su oreja y le dijo.
-La vida sola te indicará cuando será el momento de que comprendas, tal vez en este viaje no encuentres el sentido de tu búsqueda y puede que la encuentres en el lugar que menos esperas, tal vez en otro viaje o en algún otro episodio de la novela de la vida.
Se soltaron y se despidieron. El joven caminó de vuelta a la plaza y en el camino se le vino una iluminadora frase a la cabeza. Sacó su cuaderno y anotó lo último del viaje.
Por un momento, el joven se sintió frustrado por no conseguir lo que partió buscando pero al paso de los días, la tristeza fue desapareciendo por lo que buscando partió y que poco a poco se fue dando cuenta. Muchas veces el partir buscando, engaña su quiasmo pero el buscar partiendo en vez de confundirlo y engañarlo, lo hace cada vez más claro.
Pasaron los días... Al comprender que ese viaje no le daría la respuesta, partió. Llegó a su casa, se acostó en su cama mirando al techo y lentamente su mente comenzó a girar. Fue girando y girando cada vez más rápido, como una rueda de bicicleta que va acelerando. Se acordó de lo último que escribió en el viaje y sacó su cuaderno para releerlo. Fue a su mochila, buceó entremedio de la ropa, vio el cuaderno, lo agarró, lo abrió, vio los garabatos que tenia anotado en las primeras páginas, el titulo de una posible novela, algunos párrafos, sonrió al acordarse de aquellos momentos, personas y lugares, su mirada se volvió melancólica, cambió de página y vio anotado
“No es lo mismo partir buscando que buscar partiendo= Quiasmo. Tampoco es lo mismo casa y hogar= sinónimo”
Le volvieron un montón de recuerdos a su memoria. Cambió la página y finalmente llegó a la última frase que escribió.
“Cuando mas me alejaba de mi casa mas me acercaba a mi verdadero hogar”
Algo le sugirió pero mas que aclarar su vida solo fue una frase, una pequeña frase, una escritura de algo que pensó en algún momento sin entender por qué.
Algunas personas viajan, se dirigen por lugares, buscan diversión y buenos momentos. Otras personas, viajan y buscan un sentido a la vida -Como los que escribimos libros y anotamos cosas que un principio no entendemos. Viene el bloqueo, el desgano, la crisis y luego sólos y con ayuda de la vida, vamos llegando hacia el preciado final-...Algunos vuelven como salieron, otros vuelven cambiados y mas despiertos.Los que viajan queriendo encontrar la esencia muchas veces yerran su caminó y buscan por los lugares mas lejanos, mas externos… No es lo mismo partir buscando que buscar partiendo. Al buscar partiendo de alguna u otra forma volvemos al hogar. Al interior esencial…
Algunas personas se dedican a viajar...
Unos prefieren estar en un lugar establecido, gastarse el dinero planeado y después volver, mientras otros prefieren salir de sus casas sin saber lo que les vaya a deparar el destino. Algunos parten buscando algo y otros buscando parten. Algunos de ellos son viajeros escritores, otros escritores viajeros. Sin embargo, los expertos en semántica y pragmática, bien saben que esos quiasmos definidos anteriormente, no son lo mismo ni tienen el mismo significado como piensa la mayoría de la gente, debido a que cuando el orden de una frase se invierte y cambia su sentido, el mensaje cambia. Al igual que los sinónimos que, como el protagonista de esta historia solía pensar “casa y hogar significaban lo mismo”, ignorando, la enorme diferencia que existe entre cada uno de ellos. Algunas historias tienen el desarrollo de su desenlace en el lugar menos esperado… La historia parte así
Caminó a pasos cansinos. Cargando su pesada mochila al hombro junto a numerosos días de amargos despertares. Se paró al borde de la carretera y levantó el dedo gordo señalando el camino.
El sol lentamente se fue escondiendo entremedio de las enormes montañas de la sierra, proyectando suaves colores iridiscentes sobre el valle
Pasó el tiempo… las horas, el cielo se fue oscureciendo hasta que cayó la noche. Los autos se desplazaban fugaces enfrente de el, cómo pequeños puntos luminosos que pasaban a gran velocidad hasta desaparecer, dejándolo todo oscuro. Por un momento decidió en desertar, pero las ansiosas ganas que tenía por llegar al lugar lo hicieron seguir probando suerte. Durante un largo rato, al paso de algunas horas, en el fondo de la oscuridad de la noche, vio que se iba acercando un auto, disminuyendo paulatinamente su velocidad. Cuando se acercó, la luz lo encandiló, sumiéndolo en la ceguera por breves segundos. El auto fue frenando hasta quedar unos siete metros delante de él. Paró. El conductor miró por el espejo retrovisor y vio a un sobreexcitado joven corriendo hacia él. Bajó la ventana con el motor encendido.
-Hola, ¿Para donde vas?
-Voy hacia dos pueblos más allá. Está a unos 100 km me parece.
El conductor lo miró inquisitivamente por un par de segundos y luego agregó
-Está bien, súbete, te puedo llevar mas alla.
El joven, contentísimo, dejó su equipaje en el asiento trasero y con gran energía-que se recarga como pila recargable cuando vuelven las esperanzas- se sentó en el asiento del copiloto.
Sacó el neutro. Colocó primera mirando hacia atrás por si venía algo y partieron.
-¿Hace cuanto tiempo estas viajando?
- Llevo como un mes lejos de mi hogar y este lugar al que voy, es lo que me tiene mas motivado llegar…
El conductor lo quedó mirando, dibujando en el rostro el esbozo a una pregunta que prefirió guardar
-¿Y que haces?
-Estudio literatura, estoy en segundo año y estoy escribiendo una novela mientras hago este viaje. Llevo un par de páginas escritas, pero hace tiempo que no escribo nada. Tú sabes, el típico periodo de crisis del escritor. El bloqueo.
El joven miró hacia delante y observó la carretera como una prolongada pista infinita.
- ¿Eres un escritor viajero o un viajero escritor?- preguntaba con voz profunda el conductor
- Ehhhhh, no sé, para mi es lo mismo
Silencio, el conductor esperó a que agregara otra frase pero el joven se quedó callado.
La inmensidad de la noche se reflejaba solemne desde la ventana. El cielo estaba repleto de estrellas. Los cuerpos celestes iluminaban la ruta. El joven se puso a pensar en una frase que escuchó en uno de los lugares que había visitado, “Como es arriba, es abajo” El cielo y las estrellas no son solo un adorno de trillones de kilómetros de distancia…
Para romper el silencio el conductor agregó
-¿Y tiene algún propósito este viaje o solo saliste a divertirte y pasarlo bien?
El joven miró hacia delante, pensando en la pregunta
- Si, o sea es raro, por que al salir de mi hogar- Esa palabra afligía al conductor- Salí en busca de aventuras, como que salí- dijo rascándose la pera, pensando en la frase que pudiera explicar perfectamente lo que sentía- como que salí, buscando algo, partí buscando y lo que en un momento pensaba que iba a ser conocer distintos lugares, a gente buena onda y fiestas y todo eso, se fue poco a poco transformando en algo distinto que no se bien como explicar…
Frustrado al concebir que no explicó bien lo que sentía. Agregó
- Estas vacaciones han sido distintas. Antes solía curarme todas las noches con mis amigos y el plan era salir en busca de mujeres y todo eso. ¿Me entiendes?. Era salir a buscar minas que les gustara el hueveo, que buscaran placer, satisfacerse, pasarlo bien. Ahora, como que de alguna u otra forma eso no se ha dado y me siento distinto. Sé que algo cambió pero no se bien como explicarlo…
- Si, te entiendo... Estas cambiando. Ese tu de antes ya no tiene los mismos intereses. Igual tienes que saber que hay distintos tipos de viajes y que ninguno es mejor que el otro, solo depende de lo que estés buscando
- Claro, si sé. Igual me parece extraño por que todo esto se fue dando sólo, sin yo buscarlo ni nada, como que la vida de un momento a otro, me quisiese cambiar, sin yo tener la voluntad para ir decidiendo por mi mismo.
- Hay muchas cosas que se nos escapan de las manos- dijo seriamente el conductor, como si estuviera diciendo algo importante.
- ¿Que? ¿Qué cosa?... ahhh si, es cierto y bastante extraño. O sea es extraño por que antes de este viaje encontraba que eso era completamente imposible y que todo dependía del ser humano y que toda creencia en algo superior a nosotros era algo ridículo e infantil… Ahora es distinto, completamente distinto-hizo una pausa de una par de segundos y dijo- Como que siento que estoy un paso adelantado en el tiempo, como que estoy viviendo en el futuro sin estar ahí espacialmente, me entiendes, haber es complicado de explicar- dijo confuso- es como cuando estas en un lugar, estas sentado enfrente de tu copete y estas tomando y sientes que te baja por la garganta, sientes ese espesor caliente que te va quemando y miras a tus amigos y los ves ahí sentados, pero ni ellos, ni tu están en el lugar. Uno piensa que va a hacer después, al igual que ellos y no es solo en esa ocasión, si no que lo terrible creo, no sé, es que esta situación se va repitiendo continuamente lo que me lleva a concluir que vivimos a un paso adelantado del tiempo por lo cual no somos muchas veces conciente de lo que ocurre a nuestro alrededor, entonces derepente pienso y pienso y me doy miles de vueltas en la cabeza y digo como mierda se puede encontrar ese algo, ese algo que uno esta buscando si es que todo lo que sucede alrededor, en un momento, no es absorbido o concientizado como que ocurre después o algo así, ¿me entiendes?
El conductor, manteniendo el auto en línea recta, se quedó observando al joven, algo le suscitaba su presencia. Trato de acordarse… vagó un rato por recuerdos inocuos hasta que poco a poco se le fue aclarando la imagen en su memoria.
-¿Sabes que?, tu me acuerdas a alguien. A un amigo, el eterno buscador, que se paseaba de lugar en lugar y cuando llegaba a uno ya pensaba en que haría después. Era como si estuviera viviendo el futuro en el presente no aprovechando todo lo maravilloso que le entregaba el momento. Y el, cómo tu, también andaba en una búsqueda, sin embargo, tarde se dio cuenta, que estaba buscando en el lugar equivocado….
Las palabras del conductor resonaron fuertemente en el interior del joven, removiendo con un extraño escalofrío todo su ser.
Los dos se quedaron callados por un rato, mirando hacia el parabrisas y la pista que se consumía
- ¿Y como vas con tu novela, de que se trata?
-Es una especie de autobiografía, trata sobre mi experiencia viajando, las cosas que he ido aprendiendo y todo eso. Igual tengo varias páginas anotadas pero solo en forma de borrador, voy recorriendo lugares y voy anotando, tratando de concientizar lo que va sucediendo en el momento… Igual de a poco se fue como armando y al principio fue fluyendo bastante pero ahora, como te conté anteriormente, estoy bloqueado, no se que escribir, no se como continuar, no sé como ir desarrollando la historia ni de que se va a tratar- después agregó-La novela que quiero hacer es una especie de autobiografía, como uno de mis libros preferidos que es del mismo estilo y toca un tema super interesante: El tiempo-su voz sonó a misticidad-. De hecho, muchas veces que se habla de ese tema, aparece escrita la palabra, tiempo, en mayúsculas, denotando una superioridad semántica y ortográfica frente a las demás letras que aparecen en minúscula.
- Claro, claro. Existen diferencias abismales entre dos cosas que parecen ser lo mismo.
El sol fue saliendo detrás del monte. Estaba amaneciendo
Silencio
- Es como los propósitos de un viaje dichos en un orden y luego invirtiéndolos… ¿Sabes lo que es un Quiasmo?
-Si, pero no muy bien…
-Es eso que te acabo de decir, es una figura de dicción que presenta en ordenes inversos los miembros de dos secuencias. Yo creo que dentro de ellos se pueden encontrar un montón de entidades esenciales para la vida.
El joven, sorprendido, no podía creer lo que estaba escuchando. Las coincidencias si se le pueden llamar de esa forma o causalidades -como alguien me lo dijo una vez-debido a la afinidad que ambos tenían sobre la búsqueda, cada vez lo sorprendían más
- Y no solo están los quiasmos que muchas veces pasan desapercibidos por la gran mayoría de la gente, si no que también están los sinónimos, que del mismo modo, la gran mayoría cree que significan lo mismo, siendo que en su definición, la sutileza de una palabra distinta puede cambiar todo su significado- el joven prestaba completa atención a cada palabra que recitaba el conductor como si estuviera recibiendo un mensaje iluminado.
Un letrero de destinos distintos se presentaba ominoso en la lejanía de la carretera. A medida que el auto avanzaba cada vez se veía mas cerca.
- Por ejemplo- agregó el conductor no es lo mismo partir buscando que buscar partiendo como tampoco es lo mismo- fue frenando, corriéndose de la pista, estacionándose lentamente en un rincón de la carretera- la diferencia entre casa y hogar…
Un gran silencio escalofriante recorrió toda la cabina del auto. El joven sintió una extraña sensación revolver todo su cuerpo
- Hasta aquí te puedo dejar, el resto del camino lo tendrás que ir haciendo tu solo. Apuntó al letrero que estaba a un par de metros enfrente del auto y le dijo- yo sigo hacia ese destino- le mostró la bifurcación de la pista, luego lo miró profundamente a los ojos y le deseó un buen viaje.
El joven se bajó del auto, sacó su mochila de atrás y antes que el auto partiera, el conductor le dijo
-Eso que tú buscas está en el lugar que menos conoces, mucho más cerca de lo que crees- Puso la mano en el pasa cambios y agregó- El tiempo no es tan importante, la base esta en el espacio, el lugar- colocó su pie sobre el acelerador y partió, expeliendo una diáfana nube de humo que fue menguando hasta desvanecerse.
Se quedó estático viendo como el auto se alejaba y tomaba un rumbo distinto, desapareciendo de su vista, colándose entremedio de las nubes que proyectaban los primeros rayos del sol, que iluminaban la figura del auto como con luces divinas. Hasta ese entonces, ese había sido el único amanecer que había disfrutado a lo largo de su viaje. Se quedó pensando por un largo rato y su memoria lentamente fue ubicándose en el quiasmo y el sinónimo que le había comentado el enigmático conductor. Para que no se le olvidase, sacó rápidamente un cuaderno de su mochila y anotó como hace tanto tiempo no lo hacía.
“No es lo mismo, partir buscando que buscar partiendo= Quiasmo. Tampoco es lo mismo casa y hogar= sinónimo”
El joven, miró hacia los confines del valle resplandeciente. Algo le sugerían esos evanescentes rayos del amanecer. Una especie de despertar, de luz y claridad después de la inconciencia de la noche.
Un día después, llegó al pueblo, al lugar que tanto anhelaba desde un principio. Desde que partió su viaje tenia planeado llegar hasta allá… Sin saber por que, había algo en ese lugar en especial que atraía toda su atención. Cuando llegó, el primer día, se sintió bastante contento, esa era su meta, todo el viaje para el, armaba su sentido ahí. Pasaron los segundos, los minutos, las horas, los días y poco a poco se fue dando cuenta que ese lugar no era lo que esperaba…
Por la tarde fue a la arbolada plaza del centro y se sentó en una de las bancas a contemplar la vida. Su mente se fue manifestando…vinieron a su memoria los recuerdos... La mente, fue corriendo, mostrando imagen tras imagen. Volvió a la realidad, la plaza estaba intacta, el kiosco de enfrente era atendido por el mismo vendedor. Una niña de unos 10 años de edad, saboreaba gustosa su helado de barquillo. Le dio hambre, pensó en pararse e ir a comprar algo, pero no tenía plata. Pensó en pedir plata. Pero se imaginó a el, como un por diosero, un vagabundo, persuadiendo a la demás gente y se rehúso. Un grupo de jóvenes, pasó por delante de el, caminando apresuradamente, caminando, hacia un lugar, con rapidez, se veían afligidos por llegar . Pensó por que tanta prisa, por que andan tan apurados. Su mente sola fue corriendo descifrando poco a poco todos los pensamientos que le surgían en el momento. Se fue agitando, como una lavadora, girando y girando como fuerza centrifuga de adentro hacia fuera, invirtió el orden, de afuera para adentro. Recordó la inquietante conversación que tuvo con el enigmático conductor, trató de recordar con precisión que fue exactamente lo que le había dicho, se sentía como si estuviera resolviendo algo esencial. Veía su barba corta, su mentón, su nariz de loro, su boca estirada, distendida, sus ojos profundos de grandes portales a otra dimensión, a una dimensión paralela, distinta a la de su realidad y la calma con la que le hablaba su voz, como si le hablara desde dentro. Fue imaginándose el hombre y poco a poco se ambientó en la cabina, recordó lo brillante que se veían las estrellas y el silencio en que quedaba el auto cuando ninguno tenía nada que decir. Recordó la mirada de él, profunda, diciéndole el tiempo no existe. "Pero ¿como no existe el tiempo?, si todo lo que hacemos, o como avanzamos es cosa del tiempo". Estaba confundido, se iba complicando cada vez más el puzzle. Fue pensando en el tiempo, movió su mano hacia arriba, luego hacia abajo, quien asegura que la realidad esta dotada de espacio y tiempo, pensó. “El conductor me dijo que el tiempo no existe y algo me dice que me estaba diciendo completamente la verdad" Las cosas se movían, el también se movía, el tiempo no existe se dijo, pensó en que pasaría si se abolieran las posibilidades de la presencia del tiempo, viviríamos en lo infinito se dijo. Pensó en los números positivos y negativos, aquella dilucidación se le vino una tarde que pensó sobre el tiempo. Fue indagando en los números positivos y negativos. Se dijo asi mismo "Si existen los números positivos quiere decir que estamos en avance, que los cuerpos se mueven, pero calma, se dijo, existen los números negativos que hacen que las cosas retrocedan, entonces si existe el infinito positivo...". Su mente fue proyectando rayos eléctricos, provocando sinapsis cada vez mas poderosas, " También existe el infinito negativo". Sintió una sensación iluminadora y concluyó que el tiempo es sólo un cronometro. Miró hacia el frente y vió a todas las personas de la plaza. Unos conversaban expresivamente sobre algo, otras más románticas, se tomaban de la mano, mirándose a los ojos, prometiéndose amor eterno. Amor eterno se dijo. Sacó su cuaderno de la mochila y anotó, en una pagina, "amor eterno, no hay tiempo, el amor supera el tiempo…."
Llegó a esa conclusión y sintió que todo se le iba aclarando, todo ese torbellino, esa vorágine de pensamientos poco a poco se fue alineando como la conexion de las estrellas. Como cuando ocurre en las obras literarias el preciado momento de la anagnórisis. El tiempo no existe, concluyó, “Es solo un cronometro, el amor es eterno, busco amor, el tiempo no resuelve mis problemas”. Se rascó la cabeza como cuando uno trata de salirse de su mente y conectarse con el espacio y fue viendo poco a poco todo mas claro, antes que decidiera pararse, se acordó que paginas mas atrás había anotado algo, retrocedió las paginas y vio escrito en letras desordenadas
“No es lo mismo partir buscando que buscar partiendo= Quiasmo. Tampoco es lo mismo casa y hogar= sinónimo”
La gente en la plaza, los helados, las muecas, las risas amigables, burlescas, irónicas. Las nubes en lo alto del cielo, moviéndose, formando figuras: trompos, lavadoras, licuadoras, la cara de un bebe. De pronto, lentamente cuando iba mirando las figuras de las nubes vio como la cara del bebe fue mutando, alargándose en un lado, luego en el otro, en el otro y en el otro, deshaciendo el circulo convirtiéndolo en un rectángulo. Observó atento. Parsimoniosamente, otro rectángulo dentro del rectangulo iba tomando forma. Una puerta, con manilla redonda, una ventana, una pared, luego otra y otra y otra, un tejado difuso. Su cara, impresionada bajo las nubes, completó la figura: Una casa. Miró al cuaderno
“No es lo mismo partir buscando que buscar partiendo= Quiasmo. Tampoco es lo mismo casa y hogar= sinónimo”
Mareado, luego de haber estado tanto rato pensado. Se paró de la banca y caminó hacia la esquina. Miraba a los alrededores, los autos, las motos, los semáforos, la gente caminando de arriba abajo, todo lo veía revolviéndose. Le vinieron nauseas se sintió aturdido. Respiro aire, trató de calmarse, poco a poco fue recobrándose.
Caminó hacia un local de comida natural. No lo podía creer, en la fila de espera, en las inusales cotidianidades de la vida, estaba el hombre. El enigmático conductor. impactado, se acercó hacia el, le tocó el hombro.
-¿Hola, como estas?- le dijo acelerado
La fila fue avanzando
-Hola. Muy bien y tu. Veo que el destino nos ha vuelto a juntar
El hombre estaba a solo dos puestos de ser atendido
- El destino, si el destino, es impresionante la vida- decía rápidamente, atropellando las palabras- ahora, hace un rato- subió el tono de la voz- estaba en la plaza y tenía hambre y me senté en la banca y me puse a observar la vida, pero mas que mirar hacia fuera, pensé y pensé y de apoco, lentamente- subía y bajaba el tono de su voz- su imagen, si tu imagen, se me vino a la memoria y fui recordando lentamente esa profunda conversación que tuvimos, cuando me llevó, hace un par de días atrás, no recuerdo cuantos, pero creo que no importa, si no importa y me acuerdo que yo le hablaba sobre el tiempo, como que salió ese tema a flote y usted me dijo que no era lo mas importante y fui pensando en eso, me dí vueltas y vueltas pensando y logré llegar a la conclusión que el tiempo no existe… El tiempo no existe. Después de haber llegado a esa reflexión, fui mirando hacia el cielo y miré las nubes, vi distintas figuras y después vi una casa- dijo enfáticamente mirándolo a los ojos- La vida, la vida es muy loca, cada vez me sorprende más…
El tipo se quedó para adentro, sorprendido de las causalidades de la vida. Se alegró de que ésta le fuera indicando sola el camino.
- Viste, hay muchas cosas que se nos escapan de las manos- hizo una pausa, lo miró profundamente a los ojos y le dijo- ¿Y encontraste lo que buscabas?
-No, no sé, me parece que no, creía que este lugar era el que buscaba, al que mas quería llegar pero- se rascaba la nuca, revolviendose el pelo- resulto ser casi igual a todos los lugares. Partí hace un mes, pasé por un montón de lugares, encaminándome para acá y al llegar aquí me di cuenta que era lo mismo que los demas lugares. Y que talvez, lo que busque nunca lo encuentre.
- Sigues buscando en el lugar equivocado
La fila fue avanzando y al comprender el hombre que la comida podía esperar, se salió de la fila y le dijo al joven.
-La vida, contiene mucho más que meras casualidades. Yo les llamo causalidades, las cosas pasan por algo y constantemente nos suceden cosas. Hay algunos que están más despiertos para recibirlas mientras otros siguen dormidos. Hoy, la vida te fue acercando a la respuesta que tanto buscas, me lo acabas de contar...
- ¿Qué?, ¿que cosa?- dijo el joven, sorprendido y nervioso
- La casa, la figura que viste en las nubes… o tal vez el hogar, depende como tu quieras llamarlo. Claro que como te dije anteriormente, cada una tiene un sentido distinto, lo que define a cada una de ella es lo que se encuentre en su interior, no en su fachada. Hasta ahí no mas puedo llegar, no puedo seguir ayudándote en la búsqueda de tu camino, el cielo me lo impide.
Se acercó al joven, le dio un cariñoso abrazo, se acercó a su oreja y le dijo.
-La vida sola te indicará cuando será el momento de que comprendas, tal vez en este viaje no encuentres el sentido de tu búsqueda y puede que la encuentres en el lugar que menos esperas, tal vez en otro viaje o en algún otro episodio de la novela de la vida.
Se soltaron y se despidieron. El joven caminó de vuelta a la plaza y en el camino se le vino una iluminadora frase a la cabeza. Sacó su cuaderno y anotó lo último del viaje.
Por un momento, el joven se sintió frustrado por no conseguir lo que partió buscando pero al paso de los días, la tristeza fue desapareciendo por lo que buscando partió y que poco a poco se fue dando cuenta. Muchas veces el partir buscando, engaña su quiasmo pero el buscar partiendo en vez de confundirlo y engañarlo, lo hace cada vez más claro.
Pasaron los días... Al comprender que ese viaje no le daría la respuesta, partió. Llegó a su casa, se acostó en su cama mirando al techo y lentamente su mente comenzó a girar. Fue girando y girando cada vez más rápido, como una rueda de bicicleta que va acelerando. Se acordó de lo último que escribió en el viaje y sacó su cuaderno para releerlo. Fue a su mochila, buceó entremedio de la ropa, vio el cuaderno, lo agarró, lo abrió, vio los garabatos que tenia anotado en las primeras páginas, el titulo de una posible novela, algunos párrafos, sonrió al acordarse de aquellos momentos, personas y lugares, su mirada se volvió melancólica, cambió de página y vio anotado
“No es lo mismo partir buscando que buscar partiendo= Quiasmo. Tampoco es lo mismo casa y hogar= sinónimo”
Le volvieron un montón de recuerdos a su memoria. Cambió la página y finalmente llegó a la última frase que escribió.
“Cuando mas me alejaba de mi casa mas me acercaba a mi verdadero hogar”
Algo le sugirió pero mas que aclarar su vida solo fue una frase, una pequeña frase, una escritura de algo que pensó en algún momento sin entender por qué.
Algunas personas viajan, se dirigen por lugares, buscan diversión y buenos momentos. Otras personas, viajan y buscan un sentido a la vida -Como los que escribimos libros y anotamos cosas que un principio no entendemos. Viene el bloqueo, el desgano, la crisis y luego sólos y con ayuda de la vida, vamos llegando hacia el preciado final-...Algunos vuelven como salieron, otros vuelven cambiados y mas despiertos.Los que viajan queriendo encontrar la esencia muchas veces yerran su caminó y buscan por los lugares mas lejanos, mas externos… No es lo mismo partir buscando que buscar partiendo. Al buscar partiendo de alguna u otra forma volvemos al hogar. Al interior esencial…
miércoles, 6 de octubre de 2010
Vacaciones eternas
Un hombre de cincuenta años de edad caminaba alrededor de una sala. Caminaba en círculo en forma de protesta.
- Don Rafael, Don Rafael
El Hombre al escuchar que recitaban su nombre, se tapaba los oídos, tenía claro lo que vendría después, pero este día iba a ser distinto, no estaba dispuesto a seguir sonriendo como un imbécil.
- Don Rafael, le estoy hablando. El avión va a despegar. Más que alega y después anda todo sonriente.
Alzó la mirada enfrente y siguió completando el círculo. Las palmas de sus manos cada vez presionaban más sus orejas.
- Oiga, venga para acá inmediatamente, el avión va a despegar y se va a ir sin usted. Brasil es un bonito destino para pasar la tarde.
Rafael seguía caminando en círculo, tapándose las orejas con toda su fuerza.
-Ya pué, don Rafael, venga para acá, es el momento de sus vacaciones… Don Rafael, le estoy hablando, oiga, escuche… ¡Don Rafael!
El hombre a lo lejos vio una ventana que milagrosamente estaba con las cortinas descorridas. Se detuvo, miró a través de ella y vio un hermoso paisaje, un extenso valle verde junto a un cielo esplendorosamente azulado. Sintió algunos pájaros cantar y sonrió tristemente al acordarse de su genuina felicidad.
-Don Rafael, usted no me da mas remedio.
La mujer apretó un botón que estaba debajo de su mesa y al cabo de dos minutos llegaron unos tipos vestidos de blanco corriendo hacia Rafael que miraba estáticamente hacia la ventana que estaba al final del pasillo. Lo agarraron, le subieron sus brazos a la nuca. Rafael, furioso, se trató de zafar…
- Ya hombre, tranquilícese . Lo hacemos por su propio bien. Todos los que están acá deben tener su viaje feliz.
Rafael gritaba, estaba harto de la locura que abundaba dentro de ese lugar.
Su brazo le dolía, terriblemente, lo tenía todo torcido, pero no se rendía, trataba de tirar combos hacia atrás, uno, dos, tres. Afortunadamente, le dio un puñetazo certero en la boca del estomago a uno, éste se cayó al suelo dándose un fuerte impacto. Rafael, aprovechando la situación, empujo al otro que lo sostenía y fue corriendo contra la ventana que proyectaba el hermoso valle de fondo, fue corriendo a toda velocidad, cinco, cuatro, tres metros, ya sentía el aire fresco, dos metros, los pájaros cantaban armónicamente. Saltó enfrente de ella y atravesó el ventanal, quebrándolo en mil pedazos. Al caer al suelo, desde una altura de cinco metros, dolorido, se intentó parar, puso firme sus puños contra el suelo para darse un impulso, se levantó, herido y se dirigió hacia la salida. Cuando iba a medio camino hacia su libertad se entristeció al ver que una reja de cinco metros le impedía el cruce. Cansado, trató de escalarla, empezó a subir, ya cuando estaba a punto, sintió que un tipo, lo tiraba de una pierna hacia abajo hasta que cayó al suelo. Antes que Rafael pudiera dar su última pelea, el tipo le clavó una aguja en el brazo que lo llevó, nuevamente, al mundo de las risas.
Una semana después, Rafael salió de su pieza y se puso a caminar en círculos, sin comprender porque. En unas horas más disfrutaría del rico sol brasileño junto a su imaginaria piña colada.
- Don Rafael, Don Rafael
El Hombre al escuchar que recitaban su nombre, se tapaba los oídos, tenía claro lo que vendría después, pero este día iba a ser distinto, no estaba dispuesto a seguir sonriendo como un imbécil.
- Don Rafael, le estoy hablando. El avión va a despegar. Más que alega y después anda todo sonriente.
Alzó la mirada enfrente y siguió completando el círculo. Las palmas de sus manos cada vez presionaban más sus orejas.
- Oiga, venga para acá inmediatamente, el avión va a despegar y se va a ir sin usted. Brasil es un bonito destino para pasar la tarde.
Rafael seguía caminando en círculo, tapándose las orejas con toda su fuerza.
-Ya pué, don Rafael, venga para acá, es el momento de sus vacaciones… Don Rafael, le estoy hablando, oiga, escuche… ¡Don Rafael!
El hombre a lo lejos vio una ventana que milagrosamente estaba con las cortinas descorridas. Se detuvo, miró a través de ella y vio un hermoso paisaje, un extenso valle verde junto a un cielo esplendorosamente azulado. Sintió algunos pájaros cantar y sonrió tristemente al acordarse de su genuina felicidad.
-Don Rafael, usted no me da mas remedio.
La mujer apretó un botón que estaba debajo de su mesa y al cabo de dos minutos llegaron unos tipos vestidos de blanco corriendo hacia Rafael que miraba estáticamente hacia la ventana que estaba al final del pasillo. Lo agarraron, le subieron sus brazos a la nuca. Rafael, furioso, se trató de zafar…
- Ya hombre, tranquilícese . Lo hacemos por su propio bien. Todos los que están acá deben tener su viaje feliz.
Rafael gritaba, estaba harto de la locura que abundaba dentro de ese lugar.
Su brazo le dolía, terriblemente, lo tenía todo torcido, pero no se rendía, trataba de tirar combos hacia atrás, uno, dos, tres. Afortunadamente, le dio un puñetazo certero en la boca del estomago a uno, éste se cayó al suelo dándose un fuerte impacto. Rafael, aprovechando la situación, empujo al otro que lo sostenía y fue corriendo contra la ventana que proyectaba el hermoso valle de fondo, fue corriendo a toda velocidad, cinco, cuatro, tres metros, ya sentía el aire fresco, dos metros, los pájaros cantaban armónicamente. Saltó enfrente de ella y atravesó el ventanal, quebrándolo en mil pedazos. Al caer al suelo, desde una altura de cinco metros, dolorido, se intentó parar, puso firme sus puños contra el suelo para darse un impulso, se levantó, herido y se dirigió hacia la salida. Cuando iba a medio camino hacia su libertad se entristeció al ver que una reja de cinco metros le impedía el cruce. Cansado, trató de escalarla, empezó a subir, ya cuando estaba a punto, sintió que un tipo, lo tiraba de una pierna hacia abajo hasta que cayó al suelo. Antes que Rafael pudiera dar su última pelea, el tipo le clavó una aguja en el brazo que lo llevó, nuevamente, al mundo de las risas.
Una semana después, Rafael salió de su pieza y se puso a caminar en círculos, sin comprender porque. En unas horas más disfrutaría del rico sol brasileño junto a su imaginaria piña colada.
martes, 3 de agosto de 2010
Gritos al vacío
12 de marzo 1982
Lo había visto un par de veces caminando alrededor de la facultad. También lo había visto en el casino, almorzando, tomando una “Free”, siempre con una “Free”. Hoy, cuando estaba en el paradero, esperando la micro, sentí que alguien me tocó el hombro, me di vuelta y era él. Andaba con su típica chaqueta de cuero café gastada, totalmente taquilla y su pelo desordenado a lo chico rebelde. Hablamos por un rato, luego llegó mi micro y tuve que partir. Se despidió de un apresurado beso en mi mejilla y me dijo cerca de mi cara que había sido un placer conocerme.
17 de marzo 1982
Es increíble lo rápido que se ha ido dando todo. Ayer me invitó a salir. Fuimos al Apartamento de un amigo de él que está enfrente del cerro Santa Lucía, el descueve. Fue nuestra primera cita. Me pasó a buscar a las ocho en punto a la casa, me encantan los hombres puntuales, tienen todo bajo control. Entró, saludó educadamente a mis padres que tomaban la once y les dijo que me traería de vuelta antes de la doce. Cuando dijo eso, me reí internamente, me imaginaba como la cenicienta de Las condes. Antes de bajarnos donde su amigo, fue grosso, aparcó su auto en una calle de poca bulla. Metió la mano en su banano de cuero y sacó un pito. Me preguntó si fumaba y yo le dije que sí, que a veces. Le mentí. Lo prendió, aspiró fuerte y tiró relajado, el humo en el aire. Me lo pasó a mí, aspiré y me puse a toser como enferma. El se río de mí y me dijo que era una principiante, lo dijo con ese tono de voz grave que hace estremecer mi piel y yo le dije, también riendo, que nada que ver, que él era el principiante y que no sabía nada de la vida y él me respondió “ah sí ah” y yo le decía “Si po, así no mas” y él se acercaba hacia mí y yo le miraba su cara, apreciaba su nariz bien definida, sus labios delgados y él se acercaba, lentamente, respiraba cerca mío y el pito se consumía solo, en el cenicero y cubría todo el auto con una espesa nube de fragancia potente y él se acercaba cada vez más, cerramos los ojos en cámara lenta y nos besamos.
Con su amigo, hablaron por largo rato de el tema de unas fotos, así lo escuche detrás de la puerta de la cocina, cuando fui a ver por que se demoraba tanto.
Dio vuelta la página y se saltó varias hojas más. Agarró su taza de café y dio un pequeño sorbo que calentó su cuerpo. Miró hacia abajo y continúo leyendo.
20 de junio 1982
Pablo, ahora todo lo que hago gira o tiene la etiqueta de él. Ayer me dijo que nos fuéramos a tomar un café después de clases, pero lo extraño fue que mientras conversábamos de lo mejor, llegó su amigo que vivía en Santa lucía, jadeando, parecía que había corrido varios kilómetros y le dijo, acelerado, que debía hablar con él. Pablo lo miró preocupado, como si entendiera al tiro de que se trataba. Me miró a los ojos, con esa mirada misteriosa y me dijo que se tenía que ir. Me dio un beso húmedo en los labios y partió…
22 de junio 1982
Estoy segura que Pablo me está escondiendo algo, lo noto en su mirada y en la forma en que esquiva constantemente mis preguntas sobre el hecho de su abandono en el café.
29 de junio 1982
Me decidí a seguirlo sin que él me viera. Lo seguí desde la salida de la universidad hasta donde iba. Llegó a un edificio antiguo, en el umbral intercambió palabras con unos tipos mayores que se veían preocupados por algo, miraban de un lado a otro como si estuvieran realizando un acto de baja moral. Pablo, le pasó un sobre y ellos le dieron un fajo de billetes que se guardó inmediatamente en el bolsillo izquierdo de su chaqueta de cuero. Miles son las preguntas que me rondan en estos momentos por la cabeza ¿Qué hacia Pablo junto a esos tipos vestidos de ternos elegantes? ¿Acaso será un traficante de drogas?
Llamaron a su puerta, la abrió y entraron dos tipos con ternos negros. Decidirían si la prisionera era culpable o inocente. Les dijo que estaba ocupado y que volvieran en un rato mas, les pidió que se retiraran. Se sentó en su escritorio, cambió varias veces de página y continúo leyendo.
13 de julio 1982
Pablo anda extraño…
19 de julio de 1982
Por extrema curiosidad, me decidí a seguirlo nuevamente, caminé varias cuadras detrás de él. Acto seguido, lo vi esconderse detrás de un árbol, sosteniendo una cámara fotográfica enfocando hacia el interior de una casa de fachada oscura. Sacó varias fotos, veía como cargaba foto tras foto y luego disparaba. De pronto, se dio vuelta y miró hacia donde estaba yo. Me agaché y dejé de mirarlo, sentí sus pasos viniendo hacia mi, me metí debajo del auto que estaba escondida y vi sus zapatillas pasar de largo.
21 de julio de 1982
Hoy estuve donde Pablo.Lo Hicimos arriba de su cama. El sexo junto al él, aunque suene cursi, es alcanzar el paraíso. Pero por la mierda, algo me dice que anda en algo raro, no me deja tranquila. Cuando acabamos, se levantó y fue a la cocina a buscar algo para comer. Miré hacia el lado y vi su velador. Miré para ver si venía y abrí silenciosamente el cajón, hurgué dentro de él y encontré unos sobres. Me llamaron la atención inmediatamente. Abrí uno sin emitir sonido y me hallé unas fotos adentro, en las fotos se veía el interior de la casa que me lo tope fotografiando mientras lo seguía. No se veía nada muy claro, pero hice un esfuerzo para tratar de descifrar lo que había en aquella foto, saqué mis lentes, me los coloqué, incliné la cabeza un poco más adelante y me encontré con algo horrible, terrible, había una mujer, desnuda y esposada mirando hacia el suelo…
22 de julio de 1982
No logré dormir ni un poco. No dejo pensar en la imagen de la mujer…
Tengo ganas de encarar a Pablo y preguntarle que sucede, en que anda metido… Cuando lo vea, le contaré la verdad, que me metí dentro de su cajón y encontré unas fotos macabras. No sé, no sé, tal vez se enoje por que revisé sus cosas. En una de esas es un ramo para la universidad, ese de fotografía posmoderna.
24 de julio de 1982
Ayer, Pablo llegó bastante preocupado a mi casa. Estaba viendo Sábado Gigante, cuando de repente escucho que golpean fuertemente a la puerta. Voy, bajo las escaleras, y veo por el cerrojo que es él, se notaba bastante nervioso. Le abro, me da un beso en la boca y me dice que tenemos que largarnos, que agarremos nuestras cosas y nos vayamos lo más lejos posible y que lo perdone. Yo le dije que se sentara, le llevé un vaso de agua y le propuse que se calmara y que me contara que sucede. Respondió que no podía contarme aun, pero cuando las cosas se calmen me lo iba a contar todo.
No paraba de mencionar el nombre de Krosechof, Krosechof… También creo que dijo un acrónimo que empezaba con C y terminaba con I.
Después de eso, hicimos el amor en la alfombra del living. Mis padres estaban en una comida.
No le dije nada sobre las fotos, soy una imbécil, una cobarde.
28 de julio de 1982
“Sofía estas rara” me dijo mi madre hoy en el almuerzo familiar.
Bostezó, tomó otro sorbo de su taza de café y avanzó varias páginas más.
4 de agosto de 1982
No dejo de pensar en Pablo. ¿En que anda metido? Hoy me pidió disculpas por la escenita de la otra vez en que dijo que nos marcháramos. Yo le pregunté en que andaba y él me dijo que en nada, que no me preocupara, que había sido una exageración lo del otro día y que estuviera tranquila. No estoy tranquila, apenas lo vea le sacaré en cara lo de las fotos. Quizás de eso hablaba con su amigo el primer día que salimos, de esas fotos…
7 de agosto de 1982
Pablo dijo que me vendría a ver, dijo que llegaría como a las siete de la tarde y ya son las 8:30 pm y no tengo ninguna noticia de él.
8 de agosto de 1982
Estoy de cumpleaños, contenta pero preocupada por el hueón de Pablo, desde ayer que no sé nada de él. Hoy en la mañana fui a su edificio. Toqué a su puerta varias veces y no me abrió. Salí, vi la hora y me di cuenta que estaba atrasada. Aceleré el paso. Tomé la primera micro que pillé. Me dejó a unas diez cuadras de mi casa asi que me puse a correr. Estaba atrasada por veinte minutos en pleno toque de queda. Cuando llegué a mi casa, entera sudada, mi madre me estaba esperando con el alma en un hilo. Me vío y me abrazó. Pensaba que me había pasado algo. De ahi, nos sentamos en la mesa del comedor y me cantaron cumpleaños feliz.
14 de agosto de 1982
No creo que haya sido tan maricón de haberme dejado sin decirme nada. Hace una semana que no lo veo por la universidad. Lo extraño demasiado, puede ser que esté haciendo esto apropósito para darse un tiempo y pensar las cosas, claro, que nicagando esto implicaría un quiebre en nuestra relación, de hecho creo que tal vez este tiempo a los dos nos hará mas fuerte, confío en él. Siento que estoy enamorada… Lo único que quiero es verlo, tocarle sus brazos, desabrocharle su camisa botón por botón, agacharme, abrir su cinturón y darle un orgasmo que lo deje tiritando por horas…
Lo extraño demasiado
18 de agosto de 1982
Pablo es un imbécil, un poco hombre, un maricón. Como es que se va y no me dice nada. Creo que esto de las fotos debo contárselo a alguien, no me deja tranquila.
23 de agosto de 1982
Hoy, fui decidida a tocar a la puerta de su casa. Necesitaba saber por que había desaparecido de la noche a la mañana sin decirme nada. Ademas, lo iba a encarar por el tema de las fotos. Nadie respondió… Estoy preocupada… No tengo un buen presentimiento de todo esto. Estoy sola en mi casa, echada sobre mi cama, esta todo oscuro, apenas puedo ver lo que escribo. Se cortó la luz hace veinte minutos. Una vela prendida es lo único que ilumina esta pieza. Escucho ruidos extraños. Hace días que no sé nada de Pablo, he preguntado en la facultad y nadie tiene idea, nadie sabe nada, nadie hace nada. Escucho los perros ladrar, veré que sucede…
El agente, finalmente se decidió a cerrar el libro. Se puso de pie y caminó hacia afuera de la pieza. Llegó a un pasillo y dijo algo al oído a unos tipos. Estos le afirmaron inmediatamente su petición. Caminaron por el pasillo, se colocaron alfrente de la puerta. Uno sacó una llave de su bolsillo y la puso en la cerradura, sacó el pestillo, giró la manilla y vio a una mujer en ropa interior, amarrada, con un bozal en su boca, emitiendo un ruido molesto. Se acercaron los dos tipos hacia ella, la tomaron bruscamente de los brazos y la llevaron hacia otra pieza. La tiraron al piso como a un animal. Luego, se abrió la puerta y un tipo con traje elegante, sostenía a Pablo. Lo amarraron a una silla y le hicieron presenciar a la fuerza, en asientos de primera fila, como se violaban a Sofía.
-No te gustaba espiarnos conchetumadre a ver si es que los rusos te sacan de esta- dijo el agente mientras se bajaba los pantalones enfrente de la cara de Sofía- Con la C.N.I no se juega.
Los gritos de dolor y sufrimiento nunca fueron escuchados por la gente que paseaba por afuera de aquel edificio.
Lo había visto un par de veces caminando alrededor de la facultad. También lo había visto en el casino, almorzando, tomando una “Free”, siempre con una “Free”. Hoy, cuando estaba en el paradero, esperando la micro, sentí que alguien me tocó el hombro, me di vuelta y era él. Andaba con su típica chaqueta de cuero café gastada, totalmente taquilla y su pelo desordenado a lo chico rebelde. Hablamos por un rato, luego llegó mi micro y tuve que partir. Se despidió de un apresurado beso en mi mejilla y me dijo cerca de mi cara que había sido un placer conocerme.
17 de marzo 1982
Es increíble lo rápido que se ha ido dando todo. Ayer me invitó a salir. Fuimos al Apartamento de un amigo de él que está enfrente del cerro Santa Lucía, el descueve. Fue nuestra primera cita. Me pasó a buscar a las ocho en punto a la casa, me encantan los hombres puntuales, tienen todo bajo control. Entró, saludó educadamente a mis padres que tomaban la once y les dijo que me traería de vuelta antes de la doce. Cuando dijo eso, me reí internamente, me imaginaba como la cenicienta de Las condes. Antes de bajarnos donde su amigo, fue grosso, aparcó su auto en una calle de poca bulla. Metió la mano en su banano de cuero y sacó un pito. Me preguntó si fumaba y yo le dije que sí, que a veces. Le mentí. Lo prendió, aspiró fuerte y tiró relajado, el humo en el aire. Me lo pasó a mí, aspiré y me puse a toser como enferma. El se río de mí y me dijo que era una principiante, lo dijo con ese tono de voz grave que hace estremecer mi piel y yo le dije, también riendo, que nada que ver, que él era el principiante y que no sabía nada de la vida y él me respondió “ah sí ah” y yo le decía “Si po, así no mas” y él se acercaba hacia mí y yo le miraba su cara, apreciaba su nariz bien definida, sus labios delgados y él se acercaba, lentamente, respiraba cerca mío y el pito se consumía solo, en el cenicero y cubría todo el auto con una espesa nube de fragancia potente y él se acercaba cada vez más, cerramos los ojos en cámara lenta y nos besamos.
Con su amigo, hablaron por largo rato de el tema de unas fotos, así lo escuche detrás de la puerta de la cocina, cuando fui a ver por que se demoraba tanto.
Dio vuelta la página y se saltó varias hojas más. Agarró su taza de café y dio un pequeño sorbo que calentó su cuerpo. Miró hacia abajo y continúo leyendo.
20 de junio 1982
Pablo, ahora todo lo que hago gira o tiene la etiqueta de él. Ayer me dijo que nos fuéramos a tomar un café después de clases, pero lo extraño fue que mientras conversábamos de lo mejor, llegó su amigo que vivía en Santa lucía, jadeando, parecía que había corrido varios kilómetros y le dijo, acelerado, que debía hablar con él. Pablo lo miró preocupado, como si entendiera al tiro de que se trataba. Me miró a los ojos, con esa mirada misteriosa y me dijo que se tenía que ir. Me dio un beso húmedo en los labios y partió…
22 de junio 1982
Estoy segura que Pablo me está escondiendo algo, lo noto en su mirada y en la forma en que esquiva constantemente mis preguntas sobre el hecho de su abandono en el café.
29 de junio 1982
Me decidí a seguirlo sin que él me viera. Lo seguí desde la salida de la universidad hasta donde iba. Llegó a un edificio antiguo, en el umbral intercambió palabras con unos tipos mayores que se veían preocupados por algo, miraban de un lado a otro como si estuvieran realizando un acto de baja moral. Pablo, le pasó un sobre y ellos le dieron un fajo de billetes que se guardó inmediatamente en el bolsillo izquierdo de su chaqueta de cuero. Miles son las preguntas que me rondan en estos momentos por la cabeza ¿Qué hacia Pablo junto a esos tipos vestidos de ternos elegantes? ¿Acaso será un traficante de drogas?
Llamaron a su puerta, la abrió y entraron dos tipos con ternos negros. Decidirían si la prisionera era culpable o inocente. Les dijo que estaba ocupado y que volvieran en un rato mas, les pidió que se retiraran. Se sentó en su escritorio, cambió varias veces de página y continúo leyendo.
13 de julio 1982
Pablo anda extraño…
19 de julio de 1982
Por extrema curiosidad, me decidí a seguirlo nuevamente, caminé varias cuadras detrás de él. Acto seguido, lo vi esconderse detrás de un árbol, sosteniendo una cámara fotográfica enfocando hacia el interior de una casa de fachada oscura. Sacó varias fotos, veía como cargaba foto tras foto y luego disparaba. De pronto, se dio vuelta y miró hacia donde estaba yo. Me agaché y dejé de mirarlo, sentí sus pasos viniendo hacia mi, me metí debajo del auto que estaba escondida y vi sus zapatillas pasar de largo.
21 de julio de 1982
Hoy estuve donde Pablo.Lo Hicimos arriba de su cama. El sexo junto al él, aunque suene cursi, es alcanzar el paraíso. Pero por la mierda, algo me dice que anda en algo raro, no me deja tranquila. Cuando acabamos, se levantó y fue a la cocina a buscar algo para comer. Miré hacia el lado y vi su velador. Miré para ver si venía y abrí silenciosamente el cajón, hurgué dentro de él y encontré unos sobres. Me llamaron la atención inmediatamente. Abrí uno sin emitir sonido y me hallé unas fotos adentro, en las fotos se veía el interior de la casa que me lo tope fotografiando mientras lo seguía. No se veía nada muy claro, pero hice un esfuerzo para tratar de descifrar lo que había en aquella foto, saqué mis lentes, me los coloqué, incliné la cabeza un poco más adelante y me encontré con algo horrible, terrible, había una mujer, desnuda y esposada mirando hacia el suelo…
22 de julio de 1982
No logré dormir ni un poco. No dejo pensar en la imagen de la mujer…
Tengo ganas de encarar a Pablo y preguntarle que sucede, en que anda metido… Cuando lo vea, le contaré la verdad, que me metí dentro de su cajón y encontré unas fotos macabras. No sé, no sé, tal vez se enoje por que revisé sus cosas. En una de esas es un ramo para la universidad, ese de fotografía posmoderna.
24 de julio de 1982
Ayer, Pablo llegó bastante preocupado a mi casa. Estaba viendo Sábado Gigante, cuando de repente escucho que golpean fuertemente a la puerta. Voy, bajo las escaleras, y veo por el cerrojo que es él, se notaba bastante nervioso. Le abro, me da un beso en la boca y me dice que tenemos que largarnos, que agarremos nuestras cosas y nos vayamos lo más lejos posible y que lo perdone. Yo le dije que se sentara, le llevé un vaso de agua y le propuse que se calmara y que me contara que sucede. Respondió que no podía contarme aun, pero cuando las cosas se calmen me lo iba a contar todo.
No paraba de mencionar el nombre de Krosechof, Krosechof… También creo que dijo un acrónimo que empezaba con C y terminaba con I.
Después de eso, hicimos el amor en la alfombra del living. Mis padres estaban en una comida.
No le dije nada sobre las fotos, soy una imbécil, una cobarde.
28 de julio de 1982
“Sofía estas rara” me dijo mi madre hoy en el almuerzo familiar.
Bostezó, tomó otro sorbo de su taza de café y avanzó varias páginas más.
4 de agosto de 1982
No dejo de pensar en Pablo. ¿En que anda metido? Hoy me pidió disculpas por la escenita de la otra vez en que dijo que nos marcháramos. Yo le pregunté en que andaba y él me dijo que en nada, que no me preocupara, que había sido una exageración lo del otro día y que estuviera tranquila. No estoy tranquila, apenas lo vea le sacaré en cara lo de las fotos. Quizás de eso hablaba con su amigo el primer día que salimos, de esas fotos…
7 de agosto de 1982
Pablo dijo que me vendría a ver, dijo que llegaría como a las siete de la tarde y ya son las 8:30 pm y no tengo ninguna noticia de él.
8 de agosto de 1982
Estoy de cumpleaños, contenta pero preocupada por el hueón de Pablo, desde ayer que no sé nada de él. Hoy en la mañana fui a su edificio. Toqué a su puerta varias veces y no me abrió. Salí, vi la hora y me di cuenta que estaba atrasada. Aceleré el paso. Tomé la primera micro que pillé. Me dejó a unas diez cuadras de mi casa asi que me puse a correr. Estaba atrasada por veinte minutos en pleno toque de queda. Cuando llegué a mi casa, entera sudada, mi madre me estaba esperando con el alma en un hilo. Me vío y me abrazó. Pensaba que me había pasado algo. De ahi, nos sentamos en la mesa del comedor y me cantaron cumpleaños feliz.
14 de agosto de 1982
No creo que haya sido tan maricón de haberme dejado sin decirme nada. Hace una semana que no lo veo por la universidad. Lo extraño demasiado, puede ser que esté haciendo esto apropósito para darse un tiempo y pensar las cosas, claro, que nicagando esto implicaría un quiebre en nuestra relación, de hecho creo que tal vez este tiempo a los dos nos hará mas fuerte, confío en él. Siento que estoy enamorada… Lo único que quiero es verlo, tocarle sus brazos, desabrocharle su camisa botón por botón, agacharme, abrir su cinturón y darle un orgasmo que lo deje tiritando por horas…
Lo extraño demasiado
18 de agosto de 1982
Pablo es un imbécil, un poco hombre, un maricón. Como es que se va y no me dice nada. Creo que esto de las fotos debo contárselo a alguien, no me deja tranquila.
23 de agosto de 1982
Hoy, fui decidida a tocar a la puerta de su casa. Necesitaba saber por que había desaparecido de la noche a la mañana sin decirme nada. Ademas, lo iba a encarar por el tema de las fotos. Nadie respondió… Estoy preocupada… No tengo un buen presentimiento de todo esto. Estoy sola en mi casa, echada sobre mi cama, esta todo oscuro, apenas puedo ver lo que escribo. Se cortó la luz hace veinte minutos. Una vela prendida es lo único que ilumina esta pieza. Escucho ruidos extraños. Hace días que no sé nada de Pablo, he preguntado en la facultad y nadie tiene idea, nadie sabe nada, nadie hace nada. Escucho los perros ladrar, veré que sucede…
El agente, finalmente se decidió a cerrar el libro. Se puso de pie y caminó hacia afuera de la pieza. Llegó a un pasillo y dijo algo al oído a unos tipos. Estos le afirmaron inmediatamente su petición. Caminaron por el pasillo, se colocaron alfrente de la puerta. Uno sacó una llave de su bolsillo y la puso en la cerradura, sacó el pestillo, giró la manilla y vio a una mujer en ropa interior, amarrada, con un bozal en su boca, emitiendo un ruido molesto. Se acercaron los dos tipos hacia ella, la tomaron bruscamente de los brazos y la llevaron hacia otra pieza. La tiraron al piso como a un animal. Luego, se abrió la puerta y un tipo con traje elegante, sostenía a Pablo. Lo amarraron a una silla y le hicieron presenciar a la fuerza, en asientos de primera fila, como se violaban a Sofía.
-No te gustaba espiarnos conchetumadre a ver si es que los rusos te sacan de esta- dijo el agente mientras se bajaba los pantalones enfrente de la cara de Sofía- Con la C.N.I no se juega.
Los gritos de dolor y sufrimiento nunca fueron escuchados por la gente que paseaba por afuera de aquel edificio.
miércoles, 16 de junio de 2010
El misterioso abrigo negro
Comían golosinas, dulces amarillos, morados y verdes. También chupaban coyak rojos mientras esperaban que alguien las recogiera.
María andaba en patines, se desplazaba entre la bruma de la noche sobre cuatro ruedas verdes perfectamente alineadas. Sus amigas la envidiaban y esperaban la situación ideal para esconder sus patines y verla llorar. Esto María no lo sabía, como tantas otras cosas de la vida que pasan desapercibida frente a ella.
Las diez de la noche, anunció la radio de un auto. En el asiento delantero iba conduciendo un tipo con un largo abrigo negro que lo cubría hasta el cuello. Frenó en una esquina. Bajó la ventana. María se acercó, deslizándose con sus patines y se apoyó sobre la ventana que no estaba ni completamente cerrada ni abierta.
-¡Hola!
-Hola- decía el tipo, nervioso.
-¿Me vas a rescatar de este mundo cruel?- Preguntaba María, pasándose un coyak alrededor de sus labios. Vio que él llevaba un largo abrigo negro completamente cerrado.
El tipo miró hacia el cerro San Cristóbal, vio la estatua de La Virgen y sintió el peso de la cruz cargando en su espalda.
-¿Qué pasa? ¿Le comieron la lengua los ratoncitos?- Jugueteaba.
El tipo no respondía, estaba completamente ido. Se notaba que pensaba en algo.
-¿Hola? ¿Hola? Llamando a Señor X a planeta tierra.
-Sí, sí, discúlpame. Ven- levantó el pestillo- sube, vamos a dar un paseo.
María miró hacia atrás y se despidió de sus compañeras. Ellas miraron a otro lado. Abrió la puerta del copiloto y se acomodó en el asiento. El conductor, colocó primera y partió.
María desplazó su mano sobre el muslo del conductor. Este se dejó querer.
-¿Qué te gusta hacer? -preguntaba jadeando
-Me gusta chupar coyaks.
Silencio.
Lo único que interrumpía el mutismo era la música que sonaba baja.
María desplazaba su mano hacia arriba del muslo del conductor. Subía cada vez más. Cuando llegaba al lugar indicado, se quedaba ahí, masajeándolo.
-Basta- le apartó las manos.
-¿Qué? ¿Qué pasa? ¿No le gusta pasarlo bien?- Mascó el coyak y desde dentro de este salió un chicle. Hizo un globo, se reventó y se le pegó en la cara.
El tipo no respondió nada. Durante el trayecto al lugar que tenía meticulosamente planificado, no dijo ninguna palabra. Cuando llegaron, el tipo le dijo un tanto ofuscado, que se bajara. Ella le hizo caso enseguida. Caminaron por un bosque que estaba cercano a la ciudad. El camino era oscuro así que para llegar, él tuvo que sacar una mini linterna que tenia en el bolsillo de su abrigo. La prendió y se iluminó el paisaje. Árboles lúgubres se inclinaban en los bordes de la vía, cubriendo con algunas hojas la vista del lóbrego horizonte. María avanzaba torpemente con sus patines de rueditas verdes sobre la ciénaga, estos se hundían y mojaban con barro sus pies. El la miró, la vio inocentemente quejándose de la situación, lanzando uno que otro garabato al cielo y se dio cuenta que era el día indicado. Su hermano Juan le comentó que el también lo hizo y que todo había salido completamente bien. Pero, otro hermano de él lo atemorizaba, se había vuelto adicto al juego de engañar a Dios.
La tomó de la mano y sintió su pequeña palma apoyarse contra la suya. Ambas sudaban. La trató de mirar a sus ojos, pero estos lo esquivaron, era la regla y ella no estaba dispuesta a quebrarla, al menos no todavía. Después de una incomoda brisa de viento helado, se soltaron las manos, no se sentían cómplices de nada.
Luego de caminar hasta el final del extenso pasaje, llegaron a una cabaña de madera. Él sacó unas llaves y abrió la puerta. Entraron. Ella pasó primero. El se quedo atrás, cerró la puerta con llave y se la guardó en el bolsillo izquierdo de su abrigo negro.
-¿Donde está el baño?
El tipo no respondía.
-¿Donde está el baño?- preguntó una vez mas.
-Al fondo... a la derecha.
María dio un paso ladeado con sus Roller que raspaban el suelo, luego otro y sintió algo extraño en el aire. Volteó para verificar si todo marchaba bien y vio al tipo golpeándose contra el pecho, una, dos, tres, cuatro veces.
-¿Por que-se le trababa la lengua-te pegas?
-Nada no pasa nada- decía el tipo un poco afligido- Cuando toso, suelo darme golpes...
La chica se dio media vuelta y siguió camino al baño. Enfrente de la puerta del baño, giró la manilla, prendió la luz, vio su cara en el espejo. Salió del baño y vio al tipo sentado sobre una cama que estaba en el living de la cabaña. Estaba con los codos apoyados en los muslos, con las manos cruzadas mirando hacia abajo. Llevaba encima el misterioso abrigo negro La luz era ténue. María, se sacó los patines con barro, los dejó en una esquina del baño y fue en cuclillas, sin emitir el más mínimo sonido. Cuando daba pasos, la madera crujía, dio tres mas, el hombre se percató de que venia hacia él y la quedo mirando fijo. María al ver a este hombre mirándola de esa forma quedo estática. Un incomodo escalofrío recorrió todo su cuerpo.
-¿Por qué rezas?
El tipo no respondió nada y le dijo con una sonrisa nerviosa.
-Ven, acércate, ponte al lado mío.
El tipo inclinó su cabeza hacia el cuello de ella y le dio un beso húmedo. Ella sentía el bigote áspero de él recorrer su suave piel. Le agarró los pechos y no encontró ningún relieve, mas bien era una extensa planicie la que recorría todo su torso. La chica jadeaba y frotaba excitada sus piernas.
Le desabotonó uno a uno su chalequito azul. Cuando terminó, agarró sus solapas y las separó. La niña, lo miraba, indefensa. Ella metió su mano por debajo del pantalón y sintió algo que le era bastante familiar. Movió su mano hacia arriba y abajo. De un salto, se abalanzó arriba de este y quedó encima de él.
-¿Por que no te sacas el abrigo? Esta caluroso aqui dentro.
-…
-Ya po, sácate el abrigo po
-…- el tipo esparcía sus manos por el cuerpo de ella como un animal salvaje, trataba de bajarle los pantalones.
-¡Sácate el abrigo, que así no se puede!- dijo un poco frustrada
Encima de él, agarró velozmente el cierre del abrigo y lo fue bajando forzadamente. El tipo le sacó la mano de un tirón. Demasiado tarde, ella ya lo había identificado.
Obviamente, casi todo sucedió como el tipo lo había planeado, casi y énfasis en la palabra casi. Si bien tuvo sus dudas morales, igual terminó dejándose llevar. La chica, no logró finalmente sacarle la prenda misteriosa, pero si vio su traje. Cuando lo vio, no se sorprendió, mas bien, ya era el tercero o cuarto o quinto que llevaba puesto lo mismo, no se acordaba bien, pero según ella él fue el mas caballero por que habían algunos que se les pasaba la mano, hasta se ponían a recitar, según ella, palabras de rituales extraños. Que no eran la oración del padre nuestro ni la de ave maría, eran otras desconocidas por ella, por que las anteriores ella las conocía bien, de hecho, ella también las recitaba cuando se sentía insegura o cuando se peleaba con sus amigas. Ella, la pequeñita María, le preguntó si es verdad que Dios esta en todas partes y el tipo respondió que espera que no y que creía que este también de repente se tomaba un descanso y hacía sus cosas intimas. Una vez que terminaron, el tipo se puso a llorar. Ella lo consoló como lo hacia con la mayoría de ellos y le dijo que se calmara y que a ella le gustaba acostarse con “ellos” por que se sentía divinamente protegida. Sentía los brazos de Dios, abrazándola y cuidándola en las frias noches de la ciudad de Santiago.
Algo así fue como me lo contó mi hermano Bastián, afuera del monasterio, en el café de la señora Rosa. Cuando terminó su historia, miré hacia fuera y vi en la otra esquina de la calle unas niñas peleando por unos patines. Según él, llevar el traje es fundamental, no me supo explicar bien por qué pero le haré caso, no ando de animo de romper tradiciones. Esta noche es mi turno…Que Dios no se entere.
17/8/1994.
-Me gusta chupar coyaks.
Silencio.
Lo único que interrumpía el mutismo era la música que sonaba baja.
María desplazaba su mano hacia arriba del muslo del conductor. Subía cada vez más. Cuando llegaba al lugar indicado, se quedaba ahí, masajeándolo.
-Basta- le apartó las manos.
-¿Qué? ¿Qué pasa? ¿No le gusta pasarlo bien?- Mascó el coyak y desde dentro de este salió un chicle. Hizo un globo, se reventó y se le pegó en la cara.
El tipo no respondió nada. Durante el trayecto al lugar que tenía meticulosamente planificado, no dijo ninguna palabra. Cuando llegaron, el tipo le dijo un tanto ofuscado, que se bajara. Ella le hizo caso enseguida. Caminaron por un bosque que estaba cercano a la ciudad. El camino era oscuro así que para llegar, él tuvo que sacar una mini linterna que tenia en el bolsillo de su abrigo. La prendió y se iluminó el paisaje. Árboles lúgubres se inclinaban en los bordes de la vía, cubriendo con algunas hojas la vista del lóbrego horizonte. María avanzaba torpemente con sus patines de rueditas verdes sobre la ciénaga, estos se hundían y mojaban con barro sus pies. El la miró, la vio inocentemente quejándose de la situación, lanzando uno que otro garabato al cielo y se dio cuenta que era el día indicado. Su hermano Juan le comentó que el también lo hizo y que todo había salido completamente bien. Pero, otro hermano de él lo atemorizaba, se había vuelto adicto al juego de engañar a Dios.
La tomó de la mano y sintió su pequeña palma apoyarse contra la suya. Ambas sudaban. La trató de mirar a sus ojos, pero estos lo esquivaron, era la regla y ella no estaba dispuesta a quebrarla, al menos no todavía. Después de una incomoda brisa de viento helado, se soltaron las manos, no se sentían cómplices de nada.
Luego de caminar hasta el final del extenso pasaje, llegaron a una cabaña de madera. Él sacó unas llaves y abrió la puerta. Entraron. Ella pasó primero. El se quedo atrás, cerró la puerta con llave y se la guardó en el bolsillo izquierdo de su abrigo negro.
-¿Donde está el baño?
El tipo no respondía.
-¿Donde está el baño?- preguntó una vez mas.
-Al fondo... a la derecha.
María dio un paso ladeado con sus Roller que raspaban el suelo, luego otro y sintió algo extraño en el aire. Volteó para verificar si todo marchaba bien y vio al tipo golpeándose contra el pecho, una, dos, tres, cuatro veces.
-¿Por que-se le trababa la lengua-te pegas?
-Nada no pasa nada- decía el tipo un poco afligido- Cuando toso, suelo darme golpes...
La chica se dio media vuelta y siguió camino al baño. Enfrente de la puerta del baño, giró la manilla, prendió la luz, vio su cara en el espejo. Salió del baño y vio al tipo sentado sobre una cama que estaba en el living de la cabaña. Estaba con los codos apoyados en los muslos, con las manos cruzadas mirando hacia abajo. Llevaba encima el misterioso abrigo negro La luz era ténue. María, se sacó los patines con barro, los dejó en una esquina del baño y fue en cuclillas, sin emitir el más mínimo sonido. Cuando daba pasos, la madera crujía, dio tres mas, el hombre se percató de que venia hacia él y la quedo mirando fijo. María al ver a este hombre mirándola de esa forma quedo estática. Un incomodo escalofrío recorrió todo su cuerpo.
-¿Por qué rezas?
El tipo no respondió nada y le dijo con una sonrisa nerviosa.
-Ven, acércate, ponte al lado mío.
El tipo inclinó su cabeza hacia el cuello de ella y le dio un beso húmedo. Ella sentía el bigote áspero de él recorrer su suave piel. Le agarró los pechos y no encontró ningún relieve, mas bien era una extensa planicie la que recorría todo su torso. La chica jadeaba y frotaba excitada sus piernas.
Le desabotonó uno a uno su chalequito azul. Cuando terminó, agarró sus solapas y las separó. La niña, lo miraba, indefensa. Ella metió su mano por debajo del pantalón y sintió algo que le era bastante familiar. Movió su mano hacia arriba y abajo. De un salto, se abalanzó arriba de este y quedó encima de él.
-¿Por que no te sacas el abrigo? Esta caluroso aqui dentro.
-…
-Ya po, sácate el abrigo po
-…- el tipo esparcía sus manos por el cuerpo de ella como un animal salvaje, trataba de bajarle los pantalones.
-¡Sácate el abrigo, que así no se puede!- dijo un poco frustrada
Encima de él, agarró velozmente el cierre del abrigo y lo fue bajando forzadamente. El tipo le sacó la mano de un tirón. Demasiado tarde, ella ya lo había identificado.
Obviamente, casi todo sucedió como el tipo lo había planeado, casi y énfasis en la palabra casi. Si bien tuvo sus dudas morales, igual terminó dejándose llevar. La chica, no logró finalmente sacarle la prenda misteriosa, pero si vio su traje. Cuando lo vio, no se sorprendió, mas bien, ya era el tercero o cuarto o quinto que llevaba puesto lo mismo, no se acordaba bien, pero según ella él fue el mas caballero por que habían algunos que se les pasaba la mano, hasta se ponían a recitar, según ella, palabras de rituales extraños. Que no eran la oración del padre nuestro ni la de ave maría, eran otras desconocidas por ella, por que las anteriores ella las conocía bien, de hecho, ella también las recitaba cuando se sentía insegura o cuando se peleaba con sus amigas. Ella, la pequeñita María, le preguntó si es verdad que Dios esta en todas partes y el tipo respondió que espera que no y que creía que este también de repente se tomaba un descanso y hacía sus cosas intimas. Una vez que terminaron, el tipo se puso a llorar. Ella lo consoló como lo hacia con la mayoría de ellos y le dijo que se calmara y que a ella le gustaba acostarse con “ellos” por que se sentía divinamente protegida. Sentía los brazos de Dios, abrazándola y cuidándola en las frias noches de la ciudad de Santiago.
Algo así fue como me lo contó mi hermano Bastián, afuera del monasterio, en el café de la señora Rosa. Cuando terminó su historia, miré hacia fuera y vi en la otra esquina de la calle unas niñas peleando por unos patines. Según él, llevar el traje es fundamental, no me supo explicar bien por qué pero le haré caso, no ando de animo de romper tradiciones. Esta noche es mi turno…Que Dios no se entere.
17/8/1994.
domingo, 2 de mayo de 2010
Ruta cinco norte

*¿Que es el tiempo?*
Ruta Cinco Norte
Rajamos el desierto. Avanzamos por la ruta 5 norte con destino a Antofagasta. Al lado mío, va manejando Osvaldo. Tiene un brazo aferrado al volante y el otro sosteniendo un durazno que va comiendo a grandes mascadas. Es de noche.
Desde la radio, suena, The Doors, la versión completa y no comercializada de la canción “The end”. Miro para afuera por la ventana y veo dunas de arena fina y luminosas estrellas en el techo del mundo.
“This is the end”
Hace poco rato atrás dejamos a las chicas en Chañaral. Iban a Pan de Azúcar. Eran dos. La Francis y su guapa hermana. Gracias a ellas, ahora voy sentado en este confortable asiento.
Las conocí en Caldera, vi a dos chicas haciendo dedo, estaban en la misma situación que yo y mi instinto animal de cazador me hizo acercarme. Pensé que podría resultar una agradable experiencia viajar con ellas. Me imagine un Bar, muchas cervezas, música fuerte y sexo desenfrenado con ambas. Una era bien gordita, pero me importaba un carajo. La libido puede con todo.
“I'll never look into your eyes...again”
Doblamos una curva pronunciada, mi cuerpo se carga contra la ventana, me agarro de la manilla del techo. Veo el velocímetro y vamos a 120 km por hora. Osvaldo, quiere llegar lo mas rápido posible.
-¿Hace cuanto tiempo estas viajando?-Pregunta
-Como un mes y medio o algo así…
Sorbe su nariz. Me pide que le pase el confort que se encuentra en la guantera. La abro y no hay nada, solo mapas turísticos y los papeles del auto que verifican su legalidad. Tengo un poco de hambre. Osvaldo chorrea zumo de durazno por su barbilla.
-Aquí está- dice, al encontrar el rollo de confort que estaba abajo del asiento- Sostenme un poco el volante. Lo suelta y desenrolla el papel, corta un trozo. Agarro apresuradamente el manubrio. Lo direcciono en línea recta. Veo un camión que viene en sentido contrario. Toca la bocina. Biiiiiiiiiiiip. El tímpano me retumba.
-Gracias- dice Osvaldo. Agarra el volante.
Está todo muy oscuro. El horizonte se ve difuso. Al lado de la pista hay conos que señalan un camino alternativo. Avanzamos por el. Osvaldo va inclinado, con la cabeza hacia delante, como si ese gesto fuera el descifrar de su inconsciente y de sus ansiosas ganas por llegar a casa.
Volvemos a la pista tradicional. Miro por la ventana y la luna esta placenteramente menguante. Me acuerdo de ella. De su hermosa feminidad. Aún no la olvido. Mierda.
-Me cayeron bien las chicas- dice Osvaldo.
-Si, si, eran buena onda.
Tengo un poco de frío, abro mi mochila que esta cerca de mis pies y busco un poleron. Me lo pongo y me cubro con la capucha. Miro para afuera, busco una estrella fugaz.
-La más chica tenía unos ojos hermosos- digo
-Si, aunque igual le daba a los dos cabritas, me tinca que igual querían hueveo, iñor.
-De todas maneras- respondo, riéndome.
Busco mi celular. Veo que esta arriba de la guantera. Lo cojo y lo miro. Sin señal.
“Lost in a Roman...wilderness of pain
And all the children are insane
All the children are insane”
-¿Fumas marihuana?
“Ride the King's highway, baby”
-Si, ósea, a veces.
-Agarra la mochila que esta atrás y busca en el bolsillo de adelante, ahí puede que me quede algo, cabrito.
Me inclino hacia atrás, miro y veo un montón de juguetes de niño de cuatro años. Hay un Elmo grande de felpa y unas muñecas Barbie esparcidas por el asiento. Agarro la mochila, abro el cierre del bolsillo delantero. Bip bip. Las luces de un camión iluminan toda la parte de atrás. Malditos camiones, son verdaderas maquinas asesinas. Hurgo dentro del bolsillo, palpo una billetera, un celular. Parece que no hay nada. Sigo buscando. Sumerjo mi mano en el fondo del bolsillo. Sonrío. Aquí esta. Lo cojo, es una bolsa con ricos cogollitos en el fondo.
-Están mortales, cabrito, directamente desde san pedro.
Me acomodo en el asiento de adelante, busco en mi mochila una hoja de papel de cuaderno. Saco un poco de la bolsa y lo voy moliendo arriba de la hoja. Osvaldo, disminuye la velocidad.
-Que no se te caiga nada, que es lo último que queda- dice, sonriente.
Busco unos papelillos en mi billetera. Me los compre en Caldera, con los últimos trescientos pesos que me quedaban. Saco uno, agarro un poco del papel y lo esparzo en el papelillo. Lo enrolo y queda perfecto.
-¿Tienes Fuego?
-Ahí, arriba del panel hay un encendedor, mijo.
Pongo el pito en mis labios, lo enciendo, sale un aroma familiar…
“Ride the snake, ride the snake To the lake
Doy una onda calada.
“the ancient lake, baby The snake is long, seven miles”
Retengo el humo en mi interior y lo expulso l e n t a m e n t e.
El pito se consume a medida que el fuego avanza.
Lo paso a Osvaldo, este lo coge y fuma. Al quemar, sale un elegante humo que choca contra el techo.
-Y tu flaco, ¿estay pololeando o algo por el estilo?
-No. Soltero, nunca he pololeado.
Osvaldo me mira con expresión de extrañeza y luego enfoca su vista hacia delante. Tiene los ojos rojos y caídos. Somos unos verdaderos lotófagos (1).
-Aunque hay una mina, que aún no puedo olvidar y lo mas raro es que estuvimos poco tiempo juntos. Un par de semanas…
-Si po compadrito, hay unas que te marcan para siempre.¿Era la primera cierto?
-Si.
-Las fatales…
Todo comienza a volverse mas lento a lo normal. “Peligro 400 mts”.
-T i e n e s m a t a c o la.
-N o, n o t e n g o.
Agarro la cola y trato de dar una pitada sin quemar mis labios. Esta muy apretada. No prende. La dejo sobre el cenicero del auto. Reviso mi celular, Sin señal. El cielo esta cubierto de estrellas. También algunas constelaciones. Logro identificar el cinturón de Orión que es fácil de ubicar por que es al mismo tiempo las tres marías. Trato de descifrar bien la figura. La cabeza es enana. Esta formada por una sola estrella.
- Es difícil cumplir en una relación- resopla su pelo que le cae hasta las cejas- Yo ando con una lolita, mas chica que yo. Unos diez años mas o menos. Tiene 25. Es raro y todo por que tenemos intereses distintos, ritmos y frecuencias, ¿como es la palabra?…. incongruentes.
- ¿Que onda? ¿es muy buena para carretear?
- Si, demasiado, yo ahora ando más tranquilo pue. Ya estoy mas viejo también.- dice, alargando las palabras con tono rural.
- Claro.
- Aparte eso mismo, de ir a tanta fiesta y chuchoca junta me ha echo fijarme en otras chiquillas. Imagínate que tengo que salir con ella siempre y tiene unas amigas que están, guachitas. Mijitas ricas- se besa sus dedos como si estuviere alabando el plato de comida más rico del mundo.
- Nice
- ¿Sabes cual es la parte en donde se dilucida la posibilidad de atraque en una fiesta, cabrito?
- No ¿cual?
- Cuando se hace un brindis en un grupo grande. Si alguna mina choca tu vaso y te queda mirando a los ojos es por que quiere hueveo. Tienes que estar atento a ese momento especial, es crucial.
Tengo sed. Mucha sed. Siento la saliva bajar mas espesa… Desconfío un poco de Osvaldo. Creo que en cualquier momento puede cerrar los ojos, perder el control y chocar. Los camiones que pasan al lado me ponen muy nervioso. Los centímetros que nos separan de la muerte son mínimos. Una sutil equivocación y todo se va a la mierda.
Veo que esta cansado, lleva un día entero manejando.
Un camión pasa muy cerca de nosotros. Algo me dice que este tipo tiene problemas. Tal vez es un suicida en potencia que esta harto de la vida y quiere acabarla ahora mismo. La sed es amenazante. No hay nada para beber, estamos en medio del desierto.
En el lugar más sabio del mundo. El lugar que a vivido todos los climas de la historia de la tierra. El mas viejo y con mas experiencia.
Veo la carretera avanzar en frente mío, parece eterna.
Pasa El TIEMPO.
-La vida, amigo, la vida… A veces tan malgastada. Yo tengo un amigo que me encontré el otro día en la calle y le pregunte como estaba y el me dijo aquí po, así mismo, con ese lánguido tono, aquí po, como si no le quedara nada de voluntad y motivación por salir adelante y lo recuerdo, como si fuera ayer, me dio tanta pena pero después llegue a la conclusión, que esta así por que es masoquista.
-Si, hay gente que esta perdiendo completamente el tiempo.
-Claro, el tiempo! tan valioso, hombre!!!
-Si, lo mas grande
Miro hacia fuera y veo nubes cubriendo las estrellas. Se está nublando.
-¿Ha escuchado eso que dicen de la gente que comprende el tiempo?- pregunto.
-No, nunca ¿que es eso?
-Bueno, es darse cuenta que lo mas importante en la vida y donde se construye todo camino es en el presente. Es darse cuenta que estamos vivos!!! Que existimos, dar gracias por ello. Yo creo que últimamente lo he estado comprendiendo un montón.
Caen gotas encimas del parabrisas, chispea. Clap, clap, clap, clap.
- Claro, la vida hay que aprovecharla. Disfrutar cada momento.
- Es como estar en el camino-digo
- …
- Es ir avanzando
Afuera, llueve fuerte, torrencial
- Ir avanzando hacia delante, sin dejarse vencer por las posibilidades negativas que puede deparar el futuro.
- …
- Me refiero a que no hay que limitarse por cosas que no sabemos. Uno Conoce cuando lo hace. Si no te atreves nunca sabrás lo que perdiste, en cambio si lo haces y no funciona…
- ¿Sabrás lo que te perdiste?
- Algo así, algo así.
Escucho un fuerte estruendo como el grito de un demonio. Un trueno que retumba, furiosamente. Veo un rayo que cae en algún lugar perdido en el horizonte y ilumina la noche oscura.
- La vida es como el camino que vamos avanzado sobre un auto-indico la carretera- Es la mejor metáfora para definirla. Dejando el pasado atrás y avanzado desde el presente hacia el futuro, con control del volante.
Osvaldo me mira fijamente por unos segundos con las manos aferradas al volante que conduce por la pista que no ve.
- Lo importante es no perder el rumbo- dice.
¿Dónde están todos?
Miro hacia fuera y la lluvia cesó
Imagino a mis amigos, sus caras y se me presentan difusas… ¿Que día es hoy, hace cuanto tiempo estoy metido en este auto? Mi piel se estremece al solo pensarlo o Al pensarlo mi piel se A b S orve, o se estremece.
Miro para afuera y veo el desierto…
El auto no deja de avanzar, la noche no llega al día, las estrellas en lo alto del cielo parpadean, la luna sigue perfectamente un cuarto menguante…Miro hacia el espejo retrovisor lateral y veo mi cara llena de arrugas, me inclino un poco mas adelante y noto mi pelo café ondulado, repleto en canas.
¿Se llamará Osvaldo mi conductor o Pedro o Juan o diego o Alberto o Francisco o Pedro o Diego o John o Pedro o Reinaldo o Flavio o Sergio o Dean Moriarty?…No lo recuerdo, tal vez me bajé hace mucho tiempo del auto y no me di cuenta.
“This is the end”- suena en algun lugar de mi cabeza.
-Gran banda The Doors
-¿Que es eso?- responde
El auto sigue avanzando, con las ruedas del lado izquierdo pegadas a la cinta blanca de esta carretera infinita…
Desde la radio, suena, The Doors, la versión completa y no comercializada de la canción “The end”. Miro para afuera por la ventana y veo dunas de arena fina y luminosas estrellas en el techo del mundo.
“This is the end”
Hace poco rato atrás dejamos a las chicas en Chañaral. Iban a Pan de Azúcar. Eran dos. La Francis y su guapa hermana. Gracias a ellas, ahora voy sentado en este confortable asiento.
Las conocí en Caldera, vi a dos chicas haciendo dedo, estaban en la misma situación que yo y mi instinto animal de cazador me hizo acercarme. Pensé que podría resultar una agradable experiencia viajar con ellas. Me imagine un Bar, muchas cervezas, música fuerte y sexo desenfrenado con ambas. Una era bien gordita, pero me importaba un carajo. La libido puede con todo.
“I'll never look into your eyes...again”
Doblamos una curva pronunciada, mi cuerpo se carga contra la ventana, me agarro de la manilla del techo. Veo el velocímetro y vamos a 120 km por hora. Osvaldo, quiere llegar lo mas rápido posible.
-¿Hace cuanto tiempo estas viajando?-Pregunta
-Como un mes y medio o algo así…
Sorbe su nariz. Me pide que le pase el confort que se encuentra en la guantera. La abro y no hay nada, solo mapas turísticos y los papeles del auto que verifican su legalidad. Tengo un poco de hambre. Osvaldo chorrea zumo de durazno por su barbilla.
-Aquí está- dice, al encontrar el rollo de confort que estaba abajo del asiento- Sostenme un poco el volante. Lo suelta y desenrolla el papel, corta un trozo. Agarro apresuradamente el manubrio. Lo direcciono en línea recta. Veo un camión que viene en sentido contrario. Toca la bocina. Biiiiiiiiiiiip. El tímpano me retumba.
-Gracias- dice Osvaldo. Agarra el volante.
Está todo muy oscuro. El horizonte se ve difuso. Al lado de la pista hay conos que señalan un camino alternativo. Avanzamos por el. Osvaldo va inclinado, con la cabeza hacia delante, como si ese gesto fuera el descifrar de su inconsciente y de sus ansiosas ganas por llegar a casa.
Volvemos a la pista tradicional. Miro por la ventana y la luna esta placenteramente menguante. Me acuerdo de ella. De su hermosa feminidad. Aún no la olvido. Mierda.
-Me cayeron bien las chicas- dice Osvaldo.
-Si, si, eran buena onda.
Tengo un poco de frío, abro mi mochila que esta cerca de mis pies y busco un poleron. Me lo pongo y me cubro con la capucha. Miro para afuera, busco una estrella fugaz.
-La más chica tenía unos ojos hermosos- digo
-Si, aunque igual le daba a los dos cabritas, me tinca que igual querían hueveo, iñor.
-De todas maneras- respondo, riéndome.
Busco mi celular. Veo que esta arriba de la guantera. Lo cojo y lo miro. Sin señal.
“Lost in a Roman...wilderness of pain
And all the children are insane
All the children are insane”
-¿Fumas marihuana?
“Ride the King's highway, baby”
-Si, ósea, a veces.
-Agarra la mochila que esta atrás y busca en el bolsillo de adelante, ahí puede que me quede algo, cabrito.
Me inclino hacia atrás, miro y veo un montón de juguetes de niño de cuatro años. Hay un Elmo grande de felpa y unas muñecas Barbie esparcidas por el asiento. Agarro la mochila, abro el cierre del bolsillo delantero. Bip bip. Las luces de un camión iluminan toda la parte de atrás. Malditos camiones, son verdaderas maquinas asesinas. Hurgo dentro del bolsillo, palpo una billetera, un celular. Parece que no hay nada. Sigo buscando. Sumerjo mi mano en el fondo del bolsillo. Sonrío. Aquí esta. Lo cojo, es una bolsa con ricos cogollitos en el fondo.
-Están mortales, cabrito, directamente desde san pedro.
Me acomodo en el asiento de adelante, busco en mi mochila una hoja de papel de cuaderno. Saco un poco de la bolsa y lo voy moliendo arriba de la hoja. Osvaldo, disminuye la velocidad.
-Que no se te caiga nada, que es lo último que queda- dice, sonriente.
Busco unos papelillos en mi billetera. Me los compre en Caldera, con los últimos trescientos pesos que me quedaban. Saco uno, agarro un poco del papel y lo esparzo en el papelillo. Lo enrolo y queda perfecto.
-¿Tienes Fuego?
-Ahí, arriba del panel hay un encendedor, mijo.
Pongo el pito en mis labios, lo enciendo, sale un aroma familiar…
“Ride the snake, ride the snake To the lake
Doy una onda calada.
“the ancient lake, baby The snake is long, seven miles”
Retengo el humo en mi interior y lo expulso l e n t a m e n t e.
El pito se consume a medida que el fuego avanza.
Lo paso a Osvaldo, este lo coge y fuma. Al quemar, sale un elegante humo que choca contra el techo.
-Y tu flaco, ¿estay pololeando o algo por el estilo?
-No. Soltero, nunca he pololeado.
Osvaldo me mira con expresión de extrañeza y luego enfoca su vista hacia delante. Tiene los ojos rojos y caídos. Somos unos verdaderos lotófagos (1).
-Aunque hay una mina, que aún no puedo olvidar y lo mas raro es que estuvimos poco tiempo juntos. Un par de semanas…
-Si po compadrito, hay unas que te marcan para siempre.¿Era la primera cierto?
-Si.
-Las fatales…
Todo comienza a volverse mas lento a lo normal. “Peligro 400 mts”.
-T i e n e s m a t a c o la.
-N o, n o t e n g o.
Agarro la cola y trato de dar una pitada sin quemar mis labios. Esta muy apretada. No prende. La dejo sobre el cenicero del auto. Reviso mi celular, Sin señal. El cielo esta cubierto de estrellas. También algunas constelaciones. Logro identificar el cinturón de Orión que es fácil de ubicar por que es al mismo tiempo las tres marías. Trato de descifrar bien la figura. La cabeza es enana. Esta formada por una sola estrella.
- Es difícil cumplir en una relación- resopla su pelo que le cae hasta las cejas- Yo ando con una lolita, mas chica que yo. Unos diez años mas o menos. Tiene 25. Es raro y todo por que tenemos intereses distintos, ritmos y frecuencias, ¿como es la palabra?…. incongruentes.
- ¿Que onda? ¿es muy buena para carretear?
- Si, demasiado, yo ahora ando más tranquilo pue. Ya estoy mas viejo también.- dice, alargando las palabras con tono rural.
- Claro.
- Aparte eso mismo, de ir a tanta fiesta y chuchoca junta me ha echo fijarme en otras chiquillas. Imagínate que tengo que salir con ella siempre y tiene unas amigas que están, guachitas. Mijitas ricas- se besa sus dedos como si estuviere alabando el plato de comida más rico del mundo.
- Nice
- ¿Sabes cual es la parte en donde se dilucida la posibilidad de atraque en una fiesta, cabrito?
- No ¿cual?
- Cuando se hace un brindis en un grupo grande. Si alguna mina choca tu vaso y te queda mirando a los ojos es por que quiere hueveo. Tienes que estar atento a ese momento especial, es crucial.
Tengo sed. Mucha sed. Siento la saliva bajar mas espesa… Desconfío un poco de Osvaldo. Creo que en cualquier momento puede cerrar los ojos, perder el control y chocar. Los camiones que pasan al lado me ponen muy nervioso. Los centímetros que nos separan de la muerte son mínimos. Una sutil equivocación y todo se va a la mierda.
Veo que esta cansado, lleva un día entero manejando.
Un camión pasa muy cerca de nosotros. Algo me dice que este tipo tiene problemas. Tal vez es un suicida en potencia que esta harto de la vida y quiere acabarla ahora mismo. La sed es amenazante. No hay nada para beber, estamos en medio del desierto.
En el lugar más sabio del mundo. El lugar que a vivido todos los climas de la historia de la tierra. El mas viejo y con mas experiencia.
Veo la carretera avanzar en frente mío, parece eterna.
Pasa El TIEMPO.
-La vida, amigo, la vida… A veces tan malgastada. Yo tengo un amigo que me encontré el otro día en la calle y le pregunte como estaba y el me dijo aquí po, así mismo, con ese lánguido tono, aquí po, como si no le quedara nada de voluntad y motivación por salir adelante y lo recuerdo, como si fuera ayer, me dio tanta pena pero después llegue a la conclusión, que esta así por que es masoquista.
-Si, hay gente que esta perdiendo completamente el tiempo.
-Claro, el tiempo! tan valioso, hombre!!!
-Si, lo mas grande
Miro hacia fuera y veo nubes cubriendo las estrellas. Se está nublando.
-¿Ha escuchado eso que dicen de la gente que comprende el tiempo?- pregunto.
-No, nunca ¿que es eso?
-Bueno, es darse cuenta que lo mas importante en la vida y donde se construye todo camino es en el presente. Es darse cuenta que estamos vivos!!! Que existimos, dar gracias por ello. Yo creo que últimamente lo he estado comprendiendo un montón.
Caen gotas encimas del parabrisas, chispea. Clap, clap, clap, clap.
- Claro, la vida hay que aprovecharla. Disfrutar cada momento.
- Es como estar en el camino-digo
- …
- Es ir avanzando
Afuera, llueve fuerte, torrencial
- Ir avanzando hacia delante, sin dejarse vencer por las posibilidades negativas que puede deparar el futuro.
- …
- Me refiero a que no hay que limitarse por cosas que no sabemos. Uno Conoce cuando lo hace. Si no te atreves nunca sabrás lo que perdiste, en cambio si lo haces y no funciona…
- ¿Sabrás lo que te perdiste?
- Algo así, algo así.
Escucho un fuerte estruendo como el grito de un demonio. Un trueno que retumba, furiosamente. Veo un rayo que cae en algún lugar perdido en el horizonte y ilumina la noche oscura.
- La vida es como el camino que vamos avanzado sobre un auto-indico la carretera- Es la mejor metáfora para definirla. Dejando el pasado atrás y avanzado desde el presente hacia el futuro, con control del volante.
Osvaldo me mira fijamente por unos segundos con las manos aferradas al volante que conduce por la pista que no ve.
- Lo importante es no perder el rumbo- dice.
¿Dónde están todos?
Miro hacia fuera y la lluvia cesó
Imagino a mis amigos, sus caras y se me presentan difusas… ¿Que día es hoy, hace cuanto tiempo estoy metido en este auto? Mi piel se estremece al solo pensarlo o Al pensarlo mi piel se A b S orve, o se estremece.
Miro para afuera y veo el desierto…
El auto no deja de avanzar, la noche no llega al día, las estrellas en lo alto del cielo parpadean, la luna sigue perfectamente un cuarto menguante…Miro hacia el espejo retrovisor lateral y veo mi cara llena de arrugas, me inclino un poco mas adelante y noto mi pelo café ondulado, repleto en canas.
¿Se llamará Osvaldo mi conductor o Pedro o Juan o diego o Alberto o Francisco o Pedro o Diego o John o Pedro o Reinaldo o Flavio o Sergio o Dean Moriarty?…No lo recuerdo, tal vez me bajé hace mucho tiempo del auto y no me di cuenta.
“This is the end”- suena en algun lugar de mi cabeza.
-Gran banda The Doors
-¿Que es eso?- responde
El auto sigue avanzando, con las ruedas del lado izquierdo pegadas a la cinta blanca de esta carretera infinita…
1) Lotófagos: Personajes de la novela “La odisea” de Homero. Son personas que al consumir la flor del loto se vuelven adictos a ella. Sus efectos son, olvidarse del pasado y de los proyectos del porvenir.
martes, 20 de abril de 2010
Dos tazas de amor

*Este es un cuento distinto a los demás. Está dedicado a un gran amigo, a un amor de verano que tuvo y que se volvió a encontrar en una fiesta que ambos asistimos. Lamentablemente no lo he visto hace tiempo, anda un poco desaparecido. El departamento, donde se narra la historia es en Quinta Normal. Espero que les guste.*
Dos tazas de amor
Esas dos tazas, encima del mueble de la cocina, esas dos tazas de café que preguntaste si las prefería verde o amarilla, con leche o cortado, para luego reírte y decirme que elegí la opción correcta, ya que tu también hubieras elegido igual.
Hace mucho tiempo que no te veía, pero eras real, al fin. Te había soñado un montón de veces, hasta llegué a creer que había estado contigo (en la plaza de la esquina, en donde solía jugar con mis amigos a la pelota cuando era mas chico), besándote.
La noche estaba helada. . Llevabas puesto ese hermoso chaleco verde de lana, raído, que te compré mientras caminábamos por las rusticas ferias artesanales de Pichilemu. Recuerdo que me dijiste que ese chaleco era tu sueño, yo te miré a los ojos y logré captar un brillo indescriptible, metí las manos a mis bolsillos y me despedí de esa guitarra amarilla que estaban vendiendo por solo siete mil pesos.
Te alcancé la azúcar que me dijiste que se encontraba en la despensa, en el segundo estante, al lado de la caja de té y hierbas diversas. Me sonreíste y dijiste que a ti te gustaba con harta azúcar, por que te gustaban las cosas dulces, al igual que a mi y creo que es por eso que ahora estoy aquí, frente a ti, frente a esos ojos cafés, ese pelo castaño claro largo y esos labios que un día fui capaz de besar.
Comenzaste a verter la azúcar sobre las tazas amarillas, le pusiste cinco a cada una, fuiste hacia la cocina, le diste el gas, prendiste un fósforo y pusiste la tetera sobre el fuego. Me preguntaste sobre que estaba haciendo ahora, que hace tanto tiempo que no nos veíamos, que por que no te llamé, como lo había prometido momentos antes de subirme al bus que nos llevaría de vuelta a la ciudad, pusiste cara de pena, como de que algo te faltaba que sabias que te hacia feliz y mas importante aun, te hacia sentir querida y amada como tu querías. Como te lo encomendaba tu esencia de mujer.
Te respondí que estaba en la universidad, que era mi primer año, que estaba atrasado por motivos x. No te aclaré nada, te lo dejé todo al aire. Te miré a los ojos y te dije que te llamé, pero tu teléfono estaba apagado y la segunda vez que te llamé sonó y luego se desvió, pensé que no querías hablar conmigo, pensé lo peor, te borré de mi teléfono y me dije una vez mas. “El amor no existe”.
Te acercaste hacia a mi, me dijiste que era un rollento, que el teléfono se te había cortado por que no te quedaba batería, que fue una coincidencia que no deseabas que pasara en ese momento y que luego, miraste hacia el mar mientras el bus avanzaba y te despediste de todos nuestros recuerdos.
Me pasaste la taza caliente, humeante, me dijiste que tuviera cuidado que me podía quemar, me sonreíste, tomaste la tuya, también amarilla, le diste un sorbo y te declaraste como la cibarista mas grande del mundo. Me dio risa, te encontré de lo mas tierna. Olvidé la música que venia fuerte desde el living, comencé a pensar solo en ti, olvidé la fiesta, la Pancha, el Felipe, Todos, olvidé Jim Morrison que cantaba “Love me two times” desde los parlantes del toca discos, olvidé el vaso de ron que estaba esperándome hace veinte minutos, olvidé el pasado…. Me acerqué, te tomé de la cintura, sentí ese calor natural de tu piel, me sentí a gusto, me mirabas, respirabas despacio y cerca, me acerqué hacia tu oreja, te la rosé con mi nariz, bajé por tu mejilla… me dijiste que parara, que hace poco habías terminado, que necesitabas un tiempo para pensar las cosas mejor, te reíste y luego coquetamente me dijiste que no eras fácil y que mejor me tomara el café que se estaba enfriando y que no servía de nada tomárselo frió. Dueña de la razón.
Caminaste hacia la ventana, miraste hacia fuera, pensaste en algo, no sé que, tal vez en el verano.
Te pregunté si te acordabas de ese día en que nos besamos por primera vez, te quedaste callada, tomaste un sorbo de café y dijiste fríamente, con la garganta apretada “Si, si me acuerdo”. Miraste hacia fuera nuevamente, mirabas las estrellas, la luna llena, la iglesia gótica de al frente y ese edificio que se veía casi negro por el paso del tiempo. Caminé hacia la ventana, te tomé de la cintura por detrás, cuidadosamente con las dos manos. Te di un beso en el cuello, me dijiste que parara. Sigilosamente te diste vuelta, me miraste a los ojos, detuviste el tiempo, tomaste mi mano mientras sonreías y me invitaste a viajar a un lugar mágico, lejos de la fiesta pero cerca de tu alma.
Hace mucho tiempo que no te veía, pero eras real, al fin. Te había soñado un montón de veces, hasta llegué a creer que había estado contigo (en la plaza de la esquina, en donde solía jugar con mis amigos a la pelota cuando era mas chico), besándote.
La noche estaba helada. . Llevabas puesto ese hermoso chaleco verde de lana, raído, que te compré mientras caminábamos por las rusticas ferias artesanales de Pichilemu. Recuerdo que me dijiste que ese chaleco era tu sueño, yo te miré a los ojos y logré captar un brillo indescriptible, metí las manos a mis bolsillos y me despedí de esa guitarra amarilla que estaban vendiendo por solo siete mil pesos.
Te alcancé la azúcar que me dijiste que se encontraba en la despensa, en el segundo estante, al lado de la caja de té y hierbas diversas. Me sonreíste y dijiste que a ti te gustaba con harta azúcar, por que te gustaban las cosas dulces, al igual que a mi y creo que es por eso que ahora estoy aquí, frente a ti, frente a esos ojos cafés, ese pelo castaño claro largo y esos labios que un día fui capaz de besar.
Comenzaste a verter la azúcar sobre las tazas amarillas, le pusiste cinco a cada una, fuiste hacia la cocina, le diste el gas, prendiste un fósforo y pusiste la tetera sobre el fuego. Me preguntaste sobre que estaba haciendo ahora, que hace tanto tiempo que no nos veíamos, que por que no te llamé, como lo había prometido momentos antes de subirme al bus que nos llevaría de vuelta a la ciudad, pusiste cara de pena, como de que algo te faltaba que sabias que te hacia feliz y mas importante aun, te hacia sentir querida y amada como tu querías. Como te lo encomendaba tu esencia de mujer.
Te respondí que estaba en la universidad, que era mi primer año, que estaba atrasado por motivos x. No te aclaré nada, te lo dejé todo al aire. Te miré a los ojos y te dije que te llamé, pero tu teléfono estaba apagado y la segunda vez que te llamé sonó y luego se desvió, pensé que no querías hablar conmigo, pensé lo peor, te borré de mi teléfono y me dije una vez mas. “El amor no existe”.
Te acercaste hacia a mi, me dijiste que era un rollento, que el teléfono se te había cortado por que no te quedaba batería, que fue una coincidencia que no deseabas que pasara en ese momento y que luego, miraste hacia el mar mientras el bus avanzaba y te despediste de todos nuestros recuerdos.
Me pasaste la taza caliente, humeante, me dijiste que tuviera cuidado que me podía quemar, me sonreíste, tomaste la tuya, también amarilla, le diste un sorbo y te declaraste como la cibarista mas grande del mundo. Me dio risa, te encontré de lo mas tierna. Olvidé la música que venia fuerte desde el living, comencé a pensar solo en ti, olvidé la fiesta, la Pancha, el Felipe, Todos, olvidé Jim Morrison que cantaba “Love me two times” desde los parlantes del toca discos, olvidé el vaso de ron que estaba esperándome hace veinte minutos, olvidé el pasado…. Me acerqué, te tomé de la cintura, sentí ese calor natural de tu piel, me sentí a gusto, me mirabas, respirabas despacio y cerca, me acerqué hacia tu oreja, te la rosé con mi nariz, bajé por tu mejilla… me dijiste que parara, que hace poco habías terminado, que necesitabas un tiempo para pensar las cosas mejor, te reíste y luego coquetamente me dijiste que no eras fácil y que mejor me tomara el café que se estaba enfriando y que no servía de nada tomárselo frió. Dueña de la razón.
Caminaste hacia la ventana, miraste hacia fuera, pensaste en algo, no sé que, tal vez en el verano.
Te pregunté si te acordabas de ese día en que nos besamos por primera vez, te quedaste callada, tomaste un sorbo de café y dijiste fríamente, con la garganta apretada “Si, si me acuerdo”. Miraste hacia fuera nuevamente, mirabas las estrellas, la luna llena, la iglesia gótica de al frente y ese edificio que se veía casi negro por el paso del tiempo. Caminé hacia la ventana, te tomé de la cintura por detrás, cuidadosamente con las dos manos. Te di un beso en el cuello, me dijiste que parara. Sigilosamente te diste vuelta, me miraste a los ojos, detuviste el tiempo, tomaste mi mano mientras sonreías y me invitaste a viajar a un lugar mágico, lejos de la fiesta pero cerca de tu alma.
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